La educación

La educación

Soy abuelo de 4 nietos y confieso que las generaciones actuales me sorprenden muchísimo. Los afectos, ¿qué lugar ocupan hoy?

La educación

Mis Padres

La educación

Saber querer a los amigos, demostrarlo con abrazos…

En el libro Battle Hymn of The Tiger Mother.

La profesora de la Universidad de Yale (de etnia Chino-Americana) Amy Chua nos explica magistralmente porqué los niños y niñas chinas que viven en USA no solo sufren un menor fracaso escolar, sino que alcanzan las mejores calificaciones.

Los chinos – Copan los primeros puestos en universidades como Harvard, Oxford, M.I.T, … sostiene que el sistema de educación occidental es demasiado permisivo.

Dedica demasiado tiempo a la socialización y al deporte en equipo dejando que los niños decidan según sus cortas luces y mermando la autoridad de sus padres.

En las familias chinas el niño tiene poco que opinar. Un fracaso escolar se achaca directamente a la mala gestión de sus padres que dedican diez veces más de su tiempo a controlar la educación de sus vástagos que un americano occidental medio.

Comentando ayer algunos párrafos con mi hija mayor (está cursando tercero de Lengua Inglesa en la UMA) alucinábamos.

El atroz control que desde nuestros parámetros se les infringe a los infantes chinos.

Decía Raquel, pero… ¿y su felicidad? y yo intentaba como padre defender a la Sra.Chua rebatiendo con un «no se es más feliz haciendo lo que uno quiere y es un mito que los niños sean felices».

Pero confieso que conforme avanzaba en la lectura, el sentido de competitividad asiático de la educación me echaba para atrás por muy buenos resultados que arroje en cifras.

El libro no obstante es muy interesante y no deja de ser un buen tirón de orejas a un modelo que prima la «felicidad» sobre el esfuerzo y que está generando un retraso eterno en la maduración de muchos jóvenes en Europa y America.

La educación de mis padres y maestros.

No estuve yo educado en el modelo chino, no fui un estudiante modelo y sin embargo lo bueno que pueda haber en mí, se lo debo a mis maestros, mis padres, y buenos amigos.

Me dijeron las verdades del barquero en lugar de echarme loas y llevarme de botellón y recordando, recordando, escribí esto.

Ese día maldije yo, la poca atención prestada a las clases de mi profesor de inglés «El Zruspa» (el malo de Naranjito).

El Zruspa no te ponía un cero, te ponía un -1.

En ese instante, estaba yo con la Santa de mi Madre en la cocina de la casa.

Mi padre al que en Eones podré agradecer lo que tuvo que aguantar en mi adolescencia decidió en un rapto de genialidad que la solución educativa y conductual de su hijo se encontraba en Inglaterra.

Mi periplo Inglés.

Un par de semanas antes me anuncio que me iba a Oxford por un periodo mínimo de seis meses no negociables.

Mi madre había llamado a mis caseros ingleses y entonces averiguamos que la escuela se encontraba en un pueblito de Oxfordshire que se llamaba Wheatley, algo así como si te mandan a Málaga y acabas en Moclinejo.

Mi progenitor, que bien conocía mi indudable capacidad de socialización con los más diversos estamentos de la vida lúdica festiva decidió coherentemente que un pueblo pequeño y sin ninguna distracción era lo más conveniente para mi concentración.

La educación

La Rubia de Marbella…. que espíritu

Mis pinitos en inglés.

– Traffic Light? Pregunté a mi madre.

– Si Toon, significa semáforo. Cuando llegues al aeropuerto de Heathrow, tienes que buscar un bus que te lleve a Oxford y cuando llegues, tomar el bus U1 hasta llegar a Wheatley. Decirle al conductor que te pare en el semáforo y allí habrá una cabina de teléfono desde donde llamas al señor White y esperar a que te recoja.

– ¿Como se decía semáforo?

– Mejor te lo apunto en un papel.

Cuando entré en casa de Mr. & Mrs. White, tras una llamada a casa. Mis caseros, un matrimonio de jubilados se dispusieron a prepararme la cena….

Bien es cierto que durante mi bachillerato puse poca atención a las clases de inglés del Zruspa pero cuando acabé la cena, tenía más hambre que cuando la empecé. E inmediatamente vino a mi mente la clase de Literatura de mi querida profesora Amelia, concretamente aquel día en que leímos del Lazarillo de Tormes:

a cabo de tres semanas que estuve con él, vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre.

La comida de mis caseros o más bien la falta de ella.

En el desayuno, mis temores se confirmaron y mientras Mr. White me vendía con un intachable acento inglés las delicias del Té y de las tostadas con mantequilla. Me preguntaba yo cómo de misteriosa es la naturaleza que lo que a mí me menguaba a él y a su señora engordaba y busqué en mis recuerdos de las clases de ciencias naturales de mi apreciado profesor D. Alberto.

Si las leyes de Darwin pudieran decir algo al respecto y la raza británica sacará mayor aprovechamiento calórico de la tostada que la hispánica o por el contrario como yo maliciosamente sospechaba, a la par de salir yo en dirección a la escuela, aparecían en la mesa de mis frugales caseros: huevos fritos, bacón y baked beans por doquier.

La educación

Estación de Tren de Arezzo (Toscana)

Como quiera que fuera, el almuerzo, no estaba incluido y todo mi capital para los seis meses, eran 30 libras.

En un pub cercano, había una oferta: Pizza y Coca Cola a 3 libras. Rememorando a María José mi profesora de matemáticas, barruntaba yo que dentro de diez días tendría un serio problema.

El optimismo de la juventud.

Pero diez días son una eternidad cuando se es un chaval y a pesar de la prioridad del sustento había otro tema que acuciaría a cualquier muchacho joven y era el enclaustramiento en el «Moclinejo británico».

Oxford se encontraba solo a 30 minutos en bus público.

Un paraíso donde mis compañeros de escuela iban por las tardes a patinar sobre hielo, a pelar la pava, de compras, etc.

Un edén prohibitivo dado mi presupuesto y de repente la ví: arrumbada contra un muro del jardín de la escuela se encontraba una bicicleta de carreras oxidada, con la cadena partida y las ruedas pinchadas.

Fuera la timidez

Peter el director de la escuela era un hombre agradable y creo que albergaba franca sospecha que yo padecía algún tipo de autismo ya que, en la primera semana, mis conversaciones en clase no pasaban de monosílabos.

Y de repente rojo como un tomate, pronuncié mis primeras frases ya que bien dice el refrán popular: «la precisa tiene un pincho»

– I saw a bicycle in the garden.

– Yes, it was left by a japanese student.

– May I use it?

– If you are able to fix it…of course.

Todo el mundo tiene un lado positivo.

Mr. White, mi casero, tenía la buena costumbre de amenizar nuestras frugales cenas, contándome todas sus batallas.

En especial su antiguo trabajo en la fábrica de automóviles Rover así que cuando me vio arrastrando la roñosa bici hasta su casa volcó toda su experiencia en ella y la dejó como nueva.

Al facilitarme la posibilidad de desplazarme hizo que de un plumazo casi olvidara el hambre que me hacía pasar y le diera una catalogación de triple AAA.

Eso sí, sin pasarse.

Ese gesto, ni siquiera se vio empañado por su sana advertencia para que en lugar de ducharme diariamente pensara hacerlo semanalmente.

Ya con la bicicleta operativa mi mente voló a otro de mis profesores, al bueno de Walter, el profesor de educación física que se desgañitaba para que abandonara los malos hábitos e hiciera deporte.

Pues tuvo que ser en Inglaterra donde practiqué deporte amigo Walter, ni Indurain se me comparaba y entre el pedal y la dieta puedo asegurar que ni una libra de grasa se encontraba en mi cuerpo.

En transporte no gastaba no, pero en cervecitas… y se acabó el presupuesto y entonces encontré la solución.

Mi primera empresa.

La escuela disponía de una pequeña cocina para hacerse un sandwich o prepararse un té. La mayoría de mis compañeros eran japoneses y disponían de un presupuesto amplio, así que cuando estábamos en el recreo les propuse cocinar el sábado una paella.

Aceptaron entusiasmados y tras cobrarle a 20 de ellos una cantidad bastante aceptable, me fui al supermercado y compré aquello que entendía yo que eran los componentes de una paella…

Los autónomos no lo tenemos fácil.

El lunes Peter el director, me llamó a su despacho. La primera lección que aprendí entre esas cuatro paredes es que cuando un británico comienza su exposición con un: to be honest, puedes darte por jod..

Llegué a añorar las broncas de mi directora del León XIII Doña Luisa, porque la ironía inglesa es sencillamente genial, admirable y el idioma inglés es amplísimo para poner a alguien en su sitio.

Si, por ejemplo, una madre en España, ¡zapatilla en ristre te gritaba «No hagas eso» la madre inglesa te espeta un DONT DO THAT! Y yo no sé si la cacofonía ayuda, pero suena mucho más contundente.

La flema inglesa.

Pero D. Peter no subió su tono de voz, ni en sus palabras se podía pensar que estuviera enfadado conmigo.

– Señor Espinosa, obviando los peyorativos comentarios gastronómicos de sus compañeros hacia su paella, creo que no será necesario recordarle a Vd. que la habitación del Té es precisamente para eso, para tomar Té.

Su pragmatismo.

– Por otro lado, la noche anterior, le observé mientras se encontraba Vd.. en el Pub del pueblo y he podido comprobar que su locuacidad y expresión en lengua inglesa mejora ampliamente cuando ingiere Vd. un par de cervezas. Le sugiero que continúe con esa costumbre. Por favor cierre la puerta al salir.

El pub fue mi salvación, tras diez días seguidos comiendo la oferta de pizza y coca cola, la camarera brasileña que me atendía se atrevió a sugerirme que había otras cosas más saludables en el menú.

Le contesté que mi presupuesto, aunque mejorado gracias sobre todo a los pingues beneficios de mi única aventura en la restauración (los japoneses estuvieron echándome el tema de la paella en cara durante semanas). No me permitía elegir la opción del filete. Así que me contrataron los fines de semana para fregar vasos y un largo etc. Continuara….

La educación

Gracias a mis viajes he podido rodearme de personas que son enciclopedias vivientes de la vida.

Más sobre el autor

Los viajes de Savitur

Decálogo del viajero

Decálogo del viajero – Tras un verano sin parar de viajar, algunos consejos tras la experiencia

Tejados de Samarcanda

Tejados de Samarcanda

Ha sido el mes de junio y julio el más viajero de toda mi vida profesional. Todo viaje es un aprendizaje y puedo decir que he aprendido y repasado muchas lecciones (OLVIDADAS) que, por aquello de la canícula veraniega, intentaré en este post reflejarlo a base de algunas fotos y dejar la extensión escrita para el próximo otoño.

He pasado a lo largo de estos días por: Uzbekistán, USA, Italia, Israel y Turquía y siempre el mismo factor común: ¡El Ser Humano!

Las relaciones, nuestra forma de comunicarnos según Sigmund Freud (el mayor talento desde la época modernista hasta el presente) tiene en un ser sano, tres formas diferenciadas de actuar: Ello, Superyó y el Yo. Pero hemos dicho que, siendo verano, no vamos a entrar en honduras, simplemente podemos situarnos ante el otro, como un padre, como un adulto o como un niño y viajar…. viajar facilita esto último, volvernos como niños….

DECÁLOGO DEL NIÑO VIAJERO

1. CUANDO VIAJAS ABRES TUS MUROS….

Decálogo del viajero

Probablemente, en mi ciudad, en mi entorno habitual, en mis seguridades y mi rol de empresario, no abordaría a Hector y a su lagarto y me pondría a preguntarle cómo le va la vida….

2. SI ERES TURISTA, NO TE PREOCUPES POR LA ROPA.

Decálogo del viajero

 

Estando de viaje, no me suelo preocupar excesivamente por mi indumentaria, busco algo cómodo y conocer a esta pareja me bajó el listón hasta el infinito y más allá.

 

3. GASTRONOMÍA

Señora americana

 

Cuando viajamos nuestra curiosidad aumenta en todos los sentidos, también en el gastronómico, pero si una dulce señora de Texas te dice que pruebes los pimientos jalapeños… ¡NO, LE HAGAS CASO!

 4. NO TE QUEJES DE TU TRABAJO…

Decálogo del viajero - Las Vegas

Si piensas que tu trabajo es raro, viaja a las Vegas y verás.

5. VIAJA Y RECUERDA POR QUÉ TE ENAMORASTES DE ELLA.

Decálogo del viajero - Gran Cañón

 

Sorprende lo profunda y lo hermosa que puede ser una conversación con tu pareja si salís de vuestro entorno, ocupaciones cotidianas y os volvéis niños de nuevo…

6. DETÉN EL TIEMPO

Decálogo del viajero - atardecer

Estás rodeado de luz, pero las prisas no te dejan apreciar que estás imbuido en ella. Viajar detiene el tiempo.

7. VALORA TU PAIS.

Decálogo del viajero - Camion recoge maletas

 

¿Estás todo el día leyendo la prensa viendo lo mal que está tu país? Pues otros se arreglan con mucho menos…

8. A TI TAMBIÉN TE MIRAN….

Decálogo del viajero - miradas

¡¡¡Hay países donde el raro eres tú!!!

9. HAY GENTE PA TO!!!!

Decálogo del viajero - Ahumadora

Pues eso.

10. DE VEZ EN CUANDO NO PIERDAS LAS BUENAS COSTUMBRES Y VIAJA CON WWW.SAVITUR.COM

Decálogo del viajero - En Samarcanda

La Ruta de la Seda…. ¿a qué esperas?

Más sobre Uzbekistan

Los frutos del trabajo

Los frutos del trabajo

Los frutos del trabajo

De Izquierda a derecha: D. Francisco García Mota, Dolores Pérez, Antonio Plumet (homenajeado) y Toon Espinosa

Los frutos del trabajo

No hace mucho, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social me envió como a muchos de vosotros, un resumen de mi vida laboral.

Allí en dos papeles, se encontraba resumida para la Seguridad Social, 25 años de mi historia como trabajador autónomo. Yo a estas alturas y con la que está cayendo no tengo idea para qué me habrá mandado esto el ministro y no quiero ni saberlo.

Pero la carta de marras me hizo pensar si tenía sentido mi trabajo. ¿Querría esto el ministro?

Un buen hombre.

Hace más de 25 años, en uno de mis viajes, conocí a D. Antonio Plumet Torres. Este señor empezó su vida laboral en Radio Juventud como técnico de sonido y posteriormente en el mismo puesto en radio Nacional.

Mariano.

Todos los veranos en sus vacaciones se apuntaba a la peregrinación diocesana a Lourdes. Y así verano tras verano, ininterrumpidamente acudía a su cita con la Virgen.

En 1992, ya jubilado hace un esfuerzo económico y se apunta a una peregrinación de la diócesis con destino Tierra Santa. Presidía la misma D. Francisco García Mota, siendo entonces Deán de la S.I. Catedral.

Era un grupo pequeño, de unas 25 personas, estábamos alojados en un hotel: «Seven Arches» con las mejores vistas sobre Jerusalén y quedaron tan impresionados que este grupo de peregrinos ha seguido hasta el tiempo presente.

Reuniéndose en torno a una mesa gracias a la incansable labor de Antonio Plumet que se encargaba de organizar junto a D. Francisco una cena pascual todos los años.

Antonio, ha estado pendiente de todos los amigos que conoció en Tierra Santa. Felicitándoles cuando era menester y visitándolos en sus malos momentos, ayudando siempre, como un hermano.

Un gran peregrino.

Volvió en otras 3 ocasiones a Jerusalén, pero aquella primera experiencia siempre lo acompañaba.

Su enfermedad.

Hace un año, Antonio estaba en su casa y sufrió un «Ictus Cerebral». Él vive solo por lo que ha tenido que ingresar en una residencia de ancianos donde con cariño del personal y esfuerzo por su parte está recuperando la movilidad.

Debido a mis viajes no puedo visitar a Antonio con la asiduidad que me apetece, pero siempre que voy a verle, me habla de Jerusalén. Literalmente se transporta allí con su mente, con su corazón…

Dolores de Turismo de Israel.

Comenté este hecho con Dª Dolores Pérez Frías directora de la oficina nacional de Turismo de Israel porque pensé que, a Antonio, le haría ilusión por Navidad recibir una carta reconociendo su labor de promoción de Tierra Santa, pero Dolores me sorprendió con una propuesta mucho más generosa.

Hizo una gestión con Israel y consiguió que nombraran a Antonio: «Embajador de Buena Voluntad de Israel».

Diploma de honor.

El día 13 de diciembre, ella personalmente se desplazó desde Madrid y en nombre del ministro de Turismo de Israel le hizo entrega del diploma acreditativo encontrándonos en la Residencia Santa Isabel del Puerto de la Torre, D. Francisco García Mota y amigos de Antonio y de Savitur como D. Manuel Rubiño y su esposa Esperanza del Pino y prensa local.

Fue un día grande, disfrutamos de lo lindo. Antonio estuvo sembrado y nos demostró que su sentido del humor permanece intacto cuando preguntó a Dolores si el título de Embajador le daba derecho a una «Paga».

El sentido del trabajo.

¿Y yo? Yo no sé si mi ministro de Empleo y Seguridad Social me conseguirá una paga para cuando alcance la edad de D. Antonio Plumet.. pero estoy feliz porque tener en mis manos la carta de mi vida laboral, no le da sentido a mi vida. Se lo dan mis 25 años de labor turística que me han permitido conocer personas tan maravillosas como ANTONIO.

Gracias amigo.

Más sobre el autor

La solidez de nuestros sentimientos.

La solidez de nuestros sentimientos.

Recuerdo una vez a un Señor al que un «buen amigo» lo había difamado en público y sin ningún motivo.

 A pesar de ello, siendo pública y notoria la puñalada trapera que le habían pegado.

Cuando se lo contaron con pelos y señales, este Señor quedo en silencio durante un instante y dijo: – eso es imposible, mi amigo nunca me haría ningún mal –

La solidez de nuestros sentimientos.

 Desde ese día, aprendí que, por encima de mantener una palabra, por encima del orgullo, está la solidez de la amistad.

 

La solidez de nuestros sentimientos.

Los amigos que están

La última semana, ha sido literalmente una «cabronada».

Sin entrar en detalles, puedo asegurar que he alcanzado la máxima comprensión de la expresión:

«Ya solo falta que me f…. un pato»

La cancelación de un vuelo y la inundación.

 Tuvimos que anular un avión especial a Tierra Santa debido al conflicto que se desató en la Franja de Gaza.

Al mismo tiempo, la riada del sábado nos inundó nuestro local echando a perder todo lo que se encontraba a un metro del suelo.

Los que responden.

 Ha sido a partir de este momento cuando he experimentado lo que significa tener un amigo:

 – Unos amigos/as aparecen en tu local inundado cada uno con un par de botas de agua, cubo en mano y sin mediar más palabras se ponen a sacar de barro hasta el martes.

 – Alguien que aparece con su caja de herramientas y te repone la electricidad.

 – Un bendito que pone a tu disposición todos sus ahorros.

 – Un Ser de Luz que estuvo a mi lado el viernes.

Cuando tuve que tomar la decisión de anular el avión del sábado cuando os aseguro, no era yo la compañía más divertida, ni la más amable, ni la más elocuente.

 – Un amigo/a abogado que se ofrece gratuitamente para ayudarte con todos los temas de la inundación, papeleo con el consorcio, etc.

 – Otro informático que se pega una paliza de tomo y lomo para dejarte los ordenadores funcionando.

 – Muchos que te llaman y te dicen que cuenta contigo para que le prepares un viaje para este año.

 – Un señor que viene con una caja de cables y te deja toda la instalación preparada.

 – Un alguien que se entera y se pone a limpiar todo lo que se puede rescatar de sillas.

 …

Ahora, cuando la tormenta ha pasado, con el ánimo más sereno me embarga un cariño y agradecimiento tremendo.

Todas estas personas que han sido muchas y que me han defendido, protegido, ayudado.

Al igual que ese señor que conocí hace tiempo.

Que defendió, protegió y ayudó a su amigo, a pesar de no merecerlo. No merezco tan buenos amigos o si…

 Gracias por vuestra solidez, gracias por ser mis amigos/as.

Más sobre el autor

Más sobre Savitur

Cuando tienes dos softwares.

Cuando tienes dos softwares.

Hoy que los independentismos están en boga. Me permito hablar desde mi doble nacionalidad.

Cuando tienes dos softwares.

Acabo de regresar de los Países Bajos.

Mi madre, nació en Tilburg (Brabante del Norte) y mi padre en Málaga (Andalucía) así que me crie entre dos culturas.

Pudieran decir que nací «confuso» o con la «leche cambia».

Siempre acompaña a mi vida la misma preguntita: ¿tú que te sientes español o neerlandés?

Llega un partido de fútbol entre las ambas selecciones y hasta mis hijos me abroncan.

Yo les digo que me cuesta alegrarme o enfadarme con alguna de mis dos patrias. Y no me comprenden.

De niño, jugaba a las bolas de cristal con mis amigos de Pedregalejo. Pero nunca se me ocurría llevarlas a casa de mi tío Fred en el pólder de Hedel.

Porque las canicas en el país de las vacas son un juego «exclusivamente de niñas».

Y, sin embargo, sí que me ponía unas camisas, regalo de mis tías neerlandesas supercoloridas y ampliamente floreadas.

Durante mi formación en el Colegio León XIII y ayudado de mis «gafapastas», obtuve sendos capones de mis compañeros. Además de algún comentario en voz baja sobre mi orientación por mi forma de vestir.

En una España donde lo elegante era engalanarse en azul, marrón y como mucho verde.

Cuando tienes dos softwares.

Bien dice D. José Antonio Marina que el lenguaje es el software de la mente.

Este se encuentra totalmente influenciado por la cultura:

Cuando vivo en Málaga.

Automáticamente se activa mi programa hispano y no hay espacio para el otro.

Ese es mi caso.  Entonces no actúo sino soy español: pienso en el gazpacho y me relamo de gusto.

Aprecio mi siesta.

Lloro escuchando a Bebo y el Cigala.

Y expreso mis sentimientos con la lengua de Cervantes.

El más rico idioma del mundo para contar cómo te sientes, para soltarle un piropo a la Pakilda o para rezar.

Sin embargo, esta semana pasada en Países Bajos, al bajarme del avión iba con mi grupo al parking del aeropuerto de Amsterdam.

Tras presentarme al conductor del autobús con un «Meneer Maes» (en el mundo neerlandés las presentaciones son mucho más formales que en España).

La programación NL saltó sobre la ES activándose.

Ya pensaba en comer Papas con Mahonesa, una sopa de guisantes, pan de hojaldre con carne picada dentro, un pote de mejillones y una cervecita.

Encontré el plano paisaje, los canales y el verde como habituales.

Aprecié mil detalles ocultos a los ojos de un turista.

Las calles estaban decoradas en naranja por doquier, mis gustos musicales cambiaron apeteciendo escuchar un poco de rap de Lange Frans & Baas B (ni lo intentéis).

En el camino al hotel, tomé el micrófono para introducir a mi grupo de la Línea de la Concepción unas breves pinceladas de la actualidad holandesa.

Durante la explicación hablé sobre el asesinato del productor de cine Theo Van Gogh, los esfuerzos del país por integrar a la comunidad inmigrante.

Comenté sobre el sistema educativo.

Y las diferentes razas de patos que estaban viendo.

El señor que nos hizo la asistencia en el aeropuerto le dijo al señor Maes: este hombre nos conoce bien.

Michael Maes contestó: él es uno de los nuestros (expresión muy de allí).

Su madre es holandesa.

Pasó la semana, y al tocar el aeropuerto de Málaga.

El calor, el beso de mi Pakilda, el olor a «espetos» en Rincón de la Victoria, eliminó cualquier rastro de la cultura NL.

Activándose el ES y pregunté: ¿Cuánto queda para los Juas? ¿Han preparado los niños una hoguera?

Bendita España, te quiero.

Sobre el autor

Savitur

Más sobre peregrinaciones

 

New York… New York

New York… New York

Comiendo un taco en un puesto callejero de la calle Roosevelt en Queens.

Sobre mi cabeza pasa la vía del metro aéreo que conecta Manhattan.

New York... New York

Miro alrededor, tiendas y puestos de comidas hispanos. En alguno de ellos un cartel anuncia: «se habla inglés»

Tomo un taxi amarillo y el chofer es afgano.

El hombre lleva dos turnos seguidos trabajando, pero me cuenta orgulloso que sus dos hijas son universitarias.

– Oiga, ¿Me puede llevar al Bronx?

– ¿A qué zona?

– A la very chunga hombre. ¡La de los Latins Kings!

– Es peligroso tío.

– ¿Peor que Kabul? Se ríe….

EN EL BRONX…

Grafitis del último héroe Hip hopero-pandillero asesinado, zapatillas colgando de los cables eléctricos, música rap.

Bakar me explica que los carteles blancos que veo casa si, casa no, son anuncios policiales informando que en esos domicilios se ha encontrado droga.

Las chicas postulantes para Latins Kings en su prueba de acceso, tienen que ir al metro, entrar en un vagón en hora punta y rajarle la cara a una persona sin mediar palabra.

Los chicos deben conducir en compañía de un veterano con las luces de cruce encendidas a pleno día y dar muerte a la primera persona que amablemente les avise del despiste.

Oye Bakar, a Manhattan que me acabo de recordar que nací en Pedregalejo y soy pijo de nacimiento. Aquí no se me ha perdido nada.

Paró en Central Park West a la altura de la 77.

Me meto en el parque a caminar, silencio, paz. Lo cruzo hasta llegar a la quinta avenida y me sumerjo en el Santuario de Apple.

Hago unas compritas y entro en el metro. Es antiguo y no muy limpio pero el ambiente es espectacular. ¡No hay metro que suene mejor!, cierro los ojos y escucho.

Llego a la octava y entro en la tienda de HB. Imagina una tienda de electrónica del tamaño de El Corte Inglés atendida exclusivamente por judíos ultraortodoxos.

Compro un marco digital para mi Pakilda y me atrevo a practicar mi pobre hebreo con el empleado que me habla de lo bueno que está el vino de Málaga.

La bici-taxi.

No encuentro un taxi libre y de repente veo una bici-taxi y no me lo pienso. El ciclista es de Estambul, los coches nos afeitan al pasar.

Está estudiando turismo en NY y se saca unas perras dándole al pedal. Cuando me deja en el hotel Helmsley le digo: Halid, cambia de trabajo porque esta bici es un ataúd con ruedas.

Es de noche y estoy en la planta 86 del «rascacielos», dama de Nueva York, pináculo de Manhattan. Mi grupo absorto en el Mar de Luces a nuestros pies.

Acaba la jornada y mis 31 granadinas están agotadas de su día libre. Bolsas de los almacenes Macys inundan sus manos.

No quieren andar, así que por 5 dólares las meto en una limousina. Entran 10 en cada una, pero solo hay dos, asi que 15 y 16 por coche. ¡Toon! Esto parece un cajón de muertos dice mi suegra.

Anda Lina tira pa’ dentro que tú tienes que dar ejemplo que como protestes te monto en la bicicleta de Halid.

¡Si me olvido de ti NY, que se me pegue la lengua al paladar!

En New York City con Viajes Savitur

Más sobre USA

El Turco emergente.

Viaje a Capadocia

 A primeros de mayo Raquel y yo nos fuimos a pasar unos días a la Capadocia, nos acompañaba un matrimonio amigo.

Turquía, un país que me fascina, tengo buenos amigos turcos, he seguido su desarrollo en los últimos diez años.

En esta ocasión para celebrar nuestro aniversario de bodas, no reparé en gastos y nos alojamos en el hotel CCR un auténtico capricho.

Me llamó la atención al bajar a desayunar que la clientela del lujoso hotel era un 60% asiática (turcos, chinos, coreanos y japoneses, un 20% brasileña y Sudamericana y el resto europea y de una media de edad alta, muy alta.

Una sorpresa de encuentro.

La Duquesa de Alba se encontraba en otro hotel cercano Museum (el más lujoso de la zona) acompañada por su marido.

Viaje a Capadocia

Los cambios que provoca el turismo.

Los pueblos de Capadocia, antaño dedicados a la recolección de guano de paloma y al cultivo de patatas, hoy han cambiado.

Por todos lados se anuncian hoteles pequeños, restaurantes, empresas de alquiler de globos, de motos y 4×4.

La bonanza tiene sus riesgos.

Los hijos de los agricultores prefieren dedicarse a atender turistas que a cultivar «papas» y los padres tampoco quieren doblar tanto la espalda.

Así que abandonaron la tarea de darle de comer a las palomas que durante siglos solo tenían que acercarse a los palomares situados en las famosas chimeneas de las Hadas con la única obligación de defecar a cambio del trigo gratuito para que los capadocios recogieran los excrementos y abonaran sus cultivos que producían las mejores verduras que he tenido ocasión de probar.

La pérdida del sabor.

Eso se acabó, hoy como en España, la fruta y la verdura se cultiva en invernaderos con químicos y es muy bonita pero no sabe a nada. ¿Y las palomas? Pues migraron a las grandes ciudades donde su guano lejos de ser benéfico es una cochinada.

Viaje a CapadociaIntenté infructuosamente beber un Ayrán al estilo tradicional (yoghurt salado de oveja) – tarea imposible.

Como país civilizado se ha impuesto la pasteurización que mata el sabor que recuerdo. Encuentras Ayrán debidamente refrigerado, de leche de vaca y con fecha de caducidad.

Queda un lugar en el mundo donde lo puedes beber un Ayrán como Dios manda y está en «Siria» así que me toca esperar.

Viaje a CapadociaPor si fuera poco, los terrenos cultivables se están utilizando para fabricar unos ladrillos especiales que se utilizan para el tremendo desarrollo urbanístico de las ciudades.

Nos quedan las vistas.

Menos mal que los bellísimos paisajes cuentan con la protección de UNESCO porque el progreso tiene poca piedad con las tradiciones.

Viaje a Capadocia¿Progresa Turquía? Económicamente sí. A esta región de Anatolia Central se les conoce como los «Tigres de Anatolia» ciudades como Konya, Kaisery crean empresas y crecen al abrigo del partido de Erdogan.

Prefieren ser puente entre continentes.

Es la nueva Turquía que ha dejado a un lado sus aspiraciones de convertirse en miembro de la CEE y prefiere ser «Cabeza de Ratón» que cola de León.

Su posición geoestratégica y su historia le convierte en puente entre Asia y Europa y hermana Mayor de los países de Oriente Medio y del Mediterraneo Sur.

El crédito fluye, los mercados creen en la nueva Turquía y Erdogan ha propuesto crear un segundo canal, un segundo Bósforo ¿para descongestionar el tráfico marítimo, evitar accidentes…o para forzar a los barcos a pagar un peaje que está prohibido por la Convención de Montreux (1936)? Este nuevo canal costaría unos 5.000 millones de euros.

Como en todo el mundo sufren los jóvenes.

Turquía crece sí, pero de forma desigual. En Anatolia el sueldo medio puede estar en torno a 400 euros.

Los precios de las viviendas en Capadocia rondan los 120.000 euros, la gasolina está a «2 euros el litro» y tras una visita a un mercado local pude constatar que los productos básicos tienen precios muy similares a los nuestros.

Dificilísimo para un joven de Capadocia salir de la casa de sus padres, así que termina siguiendo a las palomas, buscando las ciudades.

Comer.

Si hablamos de gastronomía, algunos restaurantes locales son excelentes, pero siempre en torno a los mismos platos.

Falta innovar: la hoja de parra rellena de arroz, la pizza turca (Lahmacun), la cazuela de carne hecha al horno y sus yogures son excelentes, por no hablar de la berenjena en todas sus versiones.

Me sorprendieron sus vinos. En Estambul, ya encontramos algunos restaurantes de referencia, pero la innovación culinaria aún no ha transcendido al recetario popular y se echa mucho de menos a partir del tercer día de estancia.

Viaje a Capadocia

Rte. Aravan Evi Premio Trip Advisor 2012

La visita en globo.

A pesar de su precio es imprescindible, un auténtico espectáculo visual, divertida, dinámica, segura. La pericia de sus pilotos hace disfrutar al viajero de esta experiencia cada minuto.

Viaje a CapadociaLos Museos al aire libre, los Valles de Goreme y Zelve, los pueblos de Uçhisar, Mustafapasa, el espectáculo de los Derviches (cobrar 30 eur es un abuso).

Permiten ahora que tenemos vuelo directo desde Málaga a Estambul dos días de turismo activo en Capadocia y a la vuelta disfrutar de un par de días en Estambul que, aunque lo haya visitado 100 veces nunca me cansa.

Y Turquía, Brasil, India, China, emergen como lo hicimos nosotros en otra época, le prestan dinero, creen en ellos.

Su agricultura se abandona, de las fábricas pasan a la construcción, el orgullo crece, la burbuja todavía no está demasiado hinchada hasta que……

¿Y nosotros? ¿A dónde vamos?

Más sobre el autor

Sobre Savitur

 

Carta de mi padre.

Carta de mi padre.

Mensajes que me mandan desde el recuerdo.

He encontrado una joyita. Resulta que, buscando un itinerario en el PC de mi progenitor, he encontrado algunos escritos y reflexiones.

Este en concreto de poco antes de irse de este plano.

Tenía 63 años, año 2004, vísperas de elecciones generales.

Desde la madurez.

Él ya estaba en ese periodo de la vida que te jubilas y se te van marchando los amigos y comienzas a trascender.

Carta de mi padre.

AMIGOS MIOS,

 

A estas alturas, calmadas tantas cosas, apaciguados tantos escozores, remitidas en gran parte las euforias, perdonado que he a tanto ganapán, oídos (nunca escuchados), tanto discurso vacuo, sufrido algunas intervenciones quirúrgicas menores, por fortuna.

 

Cuando constato que el goteo intermitente y cabreante post micción denota, para mi desgracia, que lo firme es ya semirígido y la próstata se dilata.

 

Cuando se confunde el deseo imperioso con el poder ser, estar y permanecer que pasa la vida y se van yendo muchos que la mente más lúcida que nunca estuvo (si lo estuvo alguna vez) pero la memoria comienza a no enhebrar neuronas.

 

Cuando constato que es posible que me queden aún por soportar campañas políticas de variado pelaje.

 

Políticos que mienten y prometen ver a Zeus redivivo, bajadas de impuestos que no se cumplirán y discursos seguidos por multitudes enfebrecidas en recintos que deberían estar dedicados a más nobles procederes y así ad infinitum.

 

No me quejo, no quiero quejarme.

 

A estas alturas de la vida, experimentadas tantas cosas, visitados tantos países, oídos tantos idiomas, admiradas tantas culturas, observada tanta belleza, convivido con tanta gente pobre y noble, asistido a tanto acto inútil, declaraciones de intención por miles a sabiendas que el trepa de turno era incapaz de el más mínimo gesto de honradez.

 

Doy gracias a Dios por todo lo que se me ha dado, otorgado graciosamente, vivido y solo anhelo la PAZ Y ALGÚN AMIGO SINCERO.

Más sobre mis padres

 Savitur

No te creas sus mentiras.

No creas sus mentiras.

 Creo que ya colgué este trozo de una novela de Andrzej Sapkowski pero es que viene que ni pintao para esta época en que todo es amenazas, susto, negrura y pesimismo.

¡A freír monas todos ellos!

No creas sus mentiras.

Mejor pongo sólo mi foto y así no me dejo a nadie fuera. Vosotros sabéis quienes sois mis amigos.

Entonces le dijo la profetisa al brujo: “Este consejo te doy: ponte botas de yerro, toma en la mano un bastón de yerro.

 

Ve con tus botas de yerro hasta el fin del mundo y por el camino agita el bastón y riega todo con lágrimas.

 

Ve a través de la agua y el fuego, no te detengas ni mires a tu alrededor.

 

Y cuando las almadreñas se te desgasten, cuando el bastón de yerro se deshaga, cuando el viento y el calor te sequen los ojos de tal forma que de ellos ni una lágrima acierte a escapar, entonces, en el fin del mundo, hallarás lo que buscas y lo que amas.

 

Pudiera ser”. Y el brujo cruzó la agua y el fuego, sin mirar a su alrededor.

 

Pero no se puso botas de yerro ni tomó bastón. Sólo llevó su espada de brujo.

 

No escuchó las palabras de la profetisa. Y bien que hizo, porque era una mala profetisa.

Cada vez tengo una mayor sensación de ruido, alrededor. ¡Que viene el lobo!

Pues que venga y será el momento de arremangarse, pero de momento, céntrate en el presente. Porque sembrando bien en el ahora, se cosechan buenos frutos.

Sobre el autor

Más peregrinaciones

Historias vietnamitas, quinto y último episodio.

Vietnam

Relato en clave de humor, de un viaje, cuando este país se abría al turismo. Nada que ver con la actualidad.

Le Thanh Giang, el antiguo empleado del presidiario Le Thanh Wuan no eran familia. Resulta que, en Vietnam, Le Thanh es como llamarse Antonio, Juan o Pepe.

A nuestra llegada a Hanoi, nos dirigimos al hotel Renassaince 5*****, 2 cometas y 7 satélites que Mónica había reservado para nosotros.

Vietnam

Casa de Teca

Comenzamos a enderezar el asunto

La quintaesencia del lujo asiático.

Nada más llegar a la recepción contraté el buffet más lujoso del hotel. Os prometo, que, en todo el periplo de la Selva, no tuve ni un solo caso de dolencia estomacal, ni episodios de diarreas en el grupo (quitando el resonar de tripas vacías).

Pero cuando mis niñas vieron esa orgía gastronómica desplegada ante ellas, no pudieron contenerse y se pegaron un atracón tal, que al día siguiente estaban todas tomando Fortasec.

Yo, sin embargo, no me uní al festín porque tenía cita con el Sr. Giang y sentado en la entrada del hotel esperaba su llegada.

El encuentro.

Apareció un muchacho de 19 años en una mobilette con un maletín negro. Tras presentarnos:

Toon: Le, me gustaría hablar con Vd., en un lugar tranquilo, ¿Le parece bien que demos un paseo por la calle?

Le: ¿Va Vd., a pegarme? (¡¡¡esto no es broma, me lo preguntó!!!)

Toon: Hombre, yo lo que quería es tener con Vd., una charla para que me explique qué ha pasado y para ver juntos cómo podemos arreglar esta situación ya que nos quedan dos semanas de viaje.

Aquí no puedo hablar con tranquilidad porque nos puede oír el grupo y prefiero que tengamos privacidad.

Le: entonces de acuerdo.

Caminamos juntos y para romper el hielo, Le me contó que iba a casarse dentro de poco y yo lo felicité. Llegamos a un chiringuito de sillas de plástico y nos pedimos unas Coca Colas.

Una lección de honestidad.

Y Le, ese muchacho frágil con gafas me pidió que le dejara hablar sin interrumpirle. Y yo me presté a escuchar la lección más importante que aprendí de mi viaje a Vietnam.

Le: Hace unos meses, mi jefe, comenzó a sacar dinero de la empresa para pegarse la gran vida. Cuando su padre, envió el primer deposito, el destinó ese dinero para comprarse un Mercedes.

Cuando me di cuenta, ya era tarde.
Todos los años en la Fiesta de Año Nuevo, es una tradición en Vietnam reunirnos en familia y contar las cosas buenas y malas que hemos hecho.

Este año, mi novia estaba invitada a mi casa, y yo me moría de vergüenza pensando que, por mi dejadez, estaría colaborando a que su grupo llegara a Ho Chi Min y nadie estuviera esperando ya que mi jefe robó el dinero.

¡Eso arrojaría un gran deshonor sobre mí y especialmente sobre mi PAIS!

Por eso, cuando murió su padre, y su hermana Mónica, fue a enviar el segundo depósito una semana antes de la llegada del grupo (eran 36.000 eur).

Yo, truqué las cuentas de email de mi jefe, de manera que cuando el, enviaba un correo a su hermana, lo recibía yo y no ella y cuando su hermana le enviaba uno a Wuan era a mí a quien lo enviaba.

De esta manera, conseguí cambiar el número de cuenta bancario de la empresa por el mío personal. Detuvieron a Wuan. Y el dinero lo tiene Vd. aquí en mi maletín.

Y efectivamente, en su maletín estaba.

La humildad.

Toon: Con ese dinero ¿Tiene Vd. suficiente para llevar a cabo los servicios?

Le: No, calculo que me faltarían 6.000 eur.

Toon: Si se los envío. ¿Me garantiza Vd. que no tendré más problemas?

Le: No. Yo solo tengo 19 años y poca experiencia turística. Pero le doy mi palabra que si confía Vd. en mí, trabajaré lo mejor que pueda.

La cosecha de experiencias.

Visitamos: Camboya, Ho Chi Min, Hanoy, el Delta del Mekong en barca y el viaje esas dos semanas fue un sueño.

Conocer al Sr. Giang: NO TUVO PRECIO. ¡Por cierto me invitó a su boda a los dos meses, pero lamentablemente coincidió con la Semana Blanca y no pude ir!

Cuando me despedí del Sr. Tung éramos una familia, por él hubiera degollado a cualquiera.

He tenido la suerte de acompañar posteriormente a mi grupo de Granada al Perú, Alemania y agosto pasado a NY. La foto del grupo estaba colgada en nuestra web hace poco.

Carmen la anciana de ojos dulces sigue igual de callada, solo saludando por las mañanas.

Fin de la historia.

Más sobre el autor

Más sobre Savitur, agencia de viajes en Málaga

Historias vietnamitas, 4ª parte

Vietnam

Relato en clave de humor, de un viaje, cuando este país se abría al turismo. Nada que ver con la actualidad. Aunque entonces viajar allí, tenía otro sabor llamado aventura.

El corazón del espíritu de Vietnam

Y nos fuimos de Son La a Dien Bien Phu. Lugar situado en un valle bellísimo donde los franceses en un titánico esfuerzo por defenderse del Vietcom construyeron un fuerte y allí los masacraron dando lugar a su retirada y a la entrada en la guerra de los EE.UU.

Vietnam

Puentes en la Selva

El Sr. Tung, es un hombre bajito, de edad avanzada y robusto (para ser vietnamita). No he visto a un solo obeso en mi viaje.

Micrófono en mano, comenzó a relatarnos con pasión cómo él y sus compañeros trasladaron las piezas de artillería por las montañas, con ruedas de bicicletas o simplemente arrastrándolas.

Muriendo muchos de sus amigos reventados de puro agotamiento. Una vez, llegaron al valle, cavaron un tunel de 40 km, hasta situarse bajo el fuerte y situando una carga de dinamita tremenda.

Volaron el fuerte y comenzaron a bombardear masivamente al resto del ejército francés.

El éxtasis del guía.

En ese momento el Sr. Tung, completamente transportado en el tiempo, «se parte la camisa» al más puro estilo calé, mostrando todas sus cicatrices de los fragmentos de metralla.

Empieza a explicarnos con pleno detalle y gran satisfacción personal como degollaba a los moribundos, dejando sus cuerpos sin enterrar (máxima ofensa según los esquemas vietnamitas) para alimentar a los buitres.

Cuando terminó su explicación:

¿Alguna pregunta?

Yo sí que me hacía una: ¿Habrá llegado la transferencia por Western Unión que me había enviado Mónica para pagar el salario al Sr.Tung?

Como vio que todos atendíamos ese día a sus explicaciones, decidió regalarnos una visita muy especial.

Formando parte del Vietcong

Nos llevó a los túneles y trampas que utilizaba el Vietcom y me utilizó como figurante americano/francés para mostrar tal o cual trampa o tortura.

Me obligó, a meterme en todos los túneles, subirme a árboles y taludes no dudando echarme hojas, ramajes y tierra en lo alto para camuflarme en su clase de guerrilla particular.

El colofón de la visita fue un lugar donde te permitían previo pago, disparar con un M16 o un AK47 a 1 dólar la bala y eso si el muñeco-blanco era un marine (no había otra opción).

Este alojamiento ya es otra cosa.

Y llegamos al hotel y……. ¡era maravilloso! Alrededor de un lago de nenúfares, rodeado de jardines, nos alojábamos en pequeños chalets individuales con todas las comodidades.

Resulta que antiguos combatientes y altas personalidades del partido comunista se alojaban allí para los actos conmemorativos y claro no habían reparado en gastos.

El comedor

Al llegar al comedor, milagro. Mantel y servilletas de tela y cubiertos (no palillos).

La mesa alargada y yo me senté en la presidencia de la misma, dispuesto a vivir el momento, pedí una cerveza.

Cuando trajeron los distintos platos de arroces, carne, etc., pude entender cómo deben comer los monjes cartujos pues ni una voz se oía, después de tres días de ayuno, el raspar del tenedor contra el plato era la única sinfonía.

Todo es cuestión de dialogar.

De repente de la puerta de la cocina que estaba frente a mí, sale muy pausadamente una RATA que de grande que era me dijo o me pareció oír: buenas noches soy su rata personal.

Entonces alcé mis ojos al techo de escayola decorado con motivos chinos del comedor y exclamé como Isaías una oración: ¡

¡Señor!, que no la vean. Pobreticas con lo felices que están comiendo.

Y como San Francisco, otra plegaria: Hermana Rata, ignoro si eres parte de nuestra comida o una visitante ocasional:

¿Te importaría volver a la despensa? Y me escuchó y para los postres mis viudas, ya se habían reconciliado conmigo porque lo que tenían era hambre y no malos sentimientos.

Nos reímos mucho comentando las explicaciones del Sr. Tung e ilusionados esperábamos tomar al día siguiente nuestro avión a la civilización, a Hanoi donde yo tenía que encontrarme con el empleado del Sr. Wuan.

Ir al 5º episodio 

Saber más sobre Savitur, su agencia de viajes en Málaga.

Historias vietnamitas, 3ª parte

Vietnam

Relato en clave de humor, de un viaje, cuando este país se abría al turismo. Nada que ver con la actualidad. Aunque entonces viajar allí, tenía otro sabor llamado aventura.

Si. Me equivoqué y de largo. Si bien los alojamientos en la selva eran muy sencillos, el grupo entendía donde estábamos.

Son La – la Ciudad de la selva

Por eso la perspectiva de llegar a una ciudad, por muy rural que fuera, unida a la dieta prolongada de mandarinas nos hacía soñar cual espejismo en el desierto con que nuestro hotel fuera un resort de lujo con buffet libre.

Si baches hubo en la carretera, socavones tuvimos en las calles de Son La.

VIetnam

Cuando aún no venían masas de turismo,

Vietnam

Con Julio

El hotel

Cuando paramos, le pregunté dos veces al Sr. Tung si ese bloque destartalado de en frente era nuestro hotel.

Resumiendo, carecía de ascensor y estábamos alojados en la mejor planta (la séptima), la puerta de la recepción olía a orines de perro y cuando comenzamos a subir por la escalera a nuestras habitaciones en las tres primeras plantas pudimos comprobar como los clientes locales se instalaban en unas habitaciones colectivas a fumar opio.

Yo intentaba animar al personal, pero mis viuditas tenían la mirada fuera de las órbitas y en algún momento pensé que serían capaces de sacarle zumo a sus bolsos, de tan fuerte que lo agarraban.

Nadie se metió con nosotros, es un pueblo educado hasta cuando están de botellón.

Al llegar a la habitación, pude comprobar que la cama estaba limpia y el único «pero» que le pude sacar fue que el calentador eléctrico de la ducha estaba enchufado a la red a través de unos cables completamente «pelados».

Me duché con extremo cuidado para que el chorro de agua no se desviara que no era cuestión de electrocutarse.

Mi tío fallece en Polonia de cacería.

De camino a la cena, recibo un msn de mi hermana Mónica comunicando que nuestro tío Fred había fallecido.

Existen 50 tonalidades diferentes del color negro: negro antracita, negro alquitrán, negro asfalto y a partir de esa noche: negro cocina y comedor de hotel de Son La.

Paredes y local más cutre, no he conocido ni conoceré. Volví a sacar la bolsa de mandarinas, pero ni con esas se aplacó el hambre y el cansancio de mi grupo que estalló en abierta rebeldía.

Intentaba poner paz y calma explicando que solo nos quedaban 2 días más de selva y que en esos 15 días de viaje, disfrutaríamos de hoteles de 5 estrellas, pero algunas estaban muy alteradas.

Aunque no era necesario gritarme para avergonzarme, los silencios al fondo de la mesa mientras comían con pena su mandarina eran todavía más hirientes.

Sin embargo, una de las frases que se dijo en voz baja, si me hizo daño: como el padre se ha muerto, esto ya no funciona…

Aguanté el tipo hasta que subieron a la habitación y volví a recordar a mi padre cuando me dijo: Un chino local (Lee Tan Wuan), me está preparando un programa inédito por la Selva incluyendo Diem Viet Fu….bla, bla, bla.

Comienzo a indagar

Esto no cuadra, aquí pasa algo… Bajo a recepción y llamó por teléfono a Lee Tan Wuan.. un empleado al otro lado de la línea responde en inglés:

Toon: buenas noches, necesito hablar con el Sr. Wuan, soy el Sr. Espinosa

Empleado: Sr. Espinosa, el Sr. Wuan está en prisión por estafa. Y yo soy el único empleado que queda en la oficina. No me queda más dinero para atender a su grupo a la llegada a Hanoi.

Toon: ¿Está Vd. ¿Hablando en serio?

Empleado: absolutamente.

Me dio una pájara.

Colgué el teléfono y como un zombie salí a la calle, bullicio, personas, perros, oscuridad, anduve un rato y al llegar a una esquina, me apoye en una pared y me deje caer al suelo y allí quedé durante bastante tiempo.

La gente me esquivaba o pasaba saltando sobre mí, le importaba un carajo porque eso era la Conchinchina y yo extranjero.

Estuve bastante tiempo como ido, pero poco a poco como un ordenador que resetea fue poniendo en orden mis ideas.

Lo primero que pensé fue llamar a casa, pero no quería preocupar a Raquel. Así que regresé a la recepción y llamé a mi hermana Mónica y le expuse el problema.

Decidimos reservar un hotel de 5 ***** para los dos días de Hanoi y así darme tiempo para hablar con la embajada y ver si lo que me había contado el empleado era cierto.

Después fui a ver al Sr. Tung y le expuse el problema de liquidez de la agencia local, prometiendo abonarle sus servicios personalmente tanto a él como al Sr. Ting.

Lo tomó muy bien, y no tengo más que palabras de agradecimiento al apoyo que me brindo dentro de las limitaciones de su cultura.

Lo que ayuda una mano en el hombro.

Y después me dirigí a mi habitación. Cuando iba a entrar, siento que me llaman y me vuelvo.

Era Carmen, una anciana de ojos dulces, piel muy arrugada que había viajado mucho conmigo, pero nunca hablaba más que para saludar por la mañana. Se acercó a mí y me dijo:

Hijo, un hombre no se puede venir abajo por tan poca cosa. Si no eres capaz de superar esto, mejor dedícate a otra cosa.

Fue entonces y solo entonces cuando vi realmente sus ojos. Ojos de alguien que ha pasado mucho en la vida, alguien cuya aparente fragilidad encierra una vida de batallas, de pérdidas pero que no ha dejado de VIVIR.

Volvieron los ojos dulces, me dio las buenas noches (eran las 4 am, me había estado esperando todo ese tiempo…)

Ir al cuarto episodio

Sobre Savitur, agencia de viajes de Málaga.

Historias vietnamitas – 2ª parte

Vietnam

Viaje a Vietnam

Relato en clave de humor, de un viaje, cuando este país se abría al turismo. Nada que ver con la actualidad. Aunque entonces viajar allí, tenía otro sabor llamado aventura.

Continuamos en la carretera pegando botes y llegamos a nuestro hotel.

Alojamiento rural.

En Vietnam las casas de la Selva son de madera de Teca. La planta baja, se usa para los aperos de labranza y la de arriba para vivienda común.

Nuestro hotel era igual, pero, las habitaciones estaban separadas por un tabique de tablas entre las que, con poco esfuerzo, veías a tu vecino de habitación.

Lo mejor era el baño….

El suelo de la planta superior tenía una leve inclinación de manera que cuando te duchabas con la manguera de agua fría, tu agua residual, con espuma, etc iba por gravedad hacia el baño de tu vecino, y la de tu vecino al de al lado y así sucesivamente. Imaginad a la persona que tenía la última habitación.

Cuando iba a su baño podía:

A) Hacer sus necesidades de manera totalmente ecológica. Ya que cuando levantabas en asiento del WC, no existía bote sifónico, sino que veías el arrozal.

B) Era el único baño del mundo donde podías sentarte en el trono, ducharte con tu manguera al mismo tiempo que excretabas. O bien tumbarte en el suelo y lavarte con las dos cuartas de agua enjabonada que te llegaba de tus vecinos.

Todo un lujo.

Y por la mañana, despertamos y tras desayunar yuca, nos pusimos en camino para visitar otras aldeas.

Esta era una aldea Thai. Allí, solo los miércoles, celebran un mercadillo y durante el mismo, las mujeres de la tribu, eligen pareja (hablo de las casadas) diferente a su marido, y se suben al bosque.

A la tarde, vuelve cada mochuelo a su olivo y aquí no ha pasado nada. Era curioso comprobar que algunos niños de los Thai, tenían ojos claros…. Los vestidos eran coloridos, las personas super-amables, el sentido de la vida, completamente diferente.

Allí se preocupan del momento presente. En mi foto de perfil, estoy cruzando un puente altísimo sobre un río bravío y muchas traviesas de madera faltaban. Sin embargo, vi niños de 4 años y menos, mujeres mayores, saltando sobre ellas.

La tristeza.

A cada instante yo me ponía triste por la reciente muerte de mi padre, (con 65 años) y, sin embargo, cuantos niños en ese u otros puentes similares que hay por tantos países del mundo, mueren por accidente, y los padres estaban ocupados en sus tareas, como aceptando que esto forma parte de la vida diaria.

Me llamaba poderosamente la atención que le daban mucha importancia a las tumbas. Las decoran profusamente.

La comida

Continuamos por esa carretera infernal. En mi vida, he tragado más polvo y nuestro amable guía me dice:

Sr. Toon!

Dígame Sr. Tung

El Sr. Ting me informa que aquí en selva, restaurante local no es bueno, solo para vietnamitas.

Indeed! Creo que en mis fotos del FB hay algunas, que tomé del restaurante. A la entrada aparece un cerdo despiezado (no se ven los perros olisqueando la carne) y en otra una mujer joven lavando los platos en el W.C.

Sr. ¡Tung!

Si Sr. Toon

¿Puede Vd. ¿Traducirnos el menú?

Tung: claro: primero tenemos cerdo

Toon : pues como que no nos apetece mucho

Tung: pues tenemos también: gato, perro, serpiente, pollo…

Toon: Sr. Tung creo que volvemos al autobús y comeremos las mandarinas que compramos en el mercadillo de los Thai. Y supongo que en SON LA donde vamos a dormir tendremos mejores condiciones higiénicas para cenar. Me equivoqué….

Ir a la tercera parte

Conoce Savitur, mi agencia de viajes

Historias vietnamitas, 1era parte

Vietnam

Relato en clave de humor, de un viaje, cuando este país se abría al turismo. Nada que ver con la actualidad. Aunque entonces viajar allí, tenía otro sabor llamado aventura.

Las circunstancias antes del viaje

Cuando llegué a Vietnam, me encontraba en un momento personal muy difícil. La tarde anterior a tomar mi vuelo a Hanoi, mi madre y yo en un barquito vaciamos las cenizas de mi padre en la bahía de Málaga como era su deseo. Mi tío Fred, una de las personas a quién más he querido, se encontraba cazando en Alemania, se desmayó en el bosque y entró en coma (falleció, estando yo de viaje).

Llegamos

Después de un montón de horas de vuelo, llegamos a la capital vietnamita, mi grupo de Granada y yo. El guía local, tardó en aparecer. Nos presentamos y resulta que el chofer se llamaba Sr. Ting, el guía Sr.Tung y yo Toon…..

La capital

Hanoi era una locura de ciudad, superpoblada y con más motos que habitantes. Al día siguiente íbamos a iniciar una ruta inédita por la Selva del Norte de Vietnam. En el momento en que me disponía a dormir en nuestro hotel de Hanoy, recordé las palabras de mi padre cuando confeccionó el programa:Vietnam

¡Canito!, «eres una desgracia», ¡no conoces Vietnam! Un día irás y visitaras el país más bonito del mundo. Un chino local (Lee Tan Wuan), me está preparando un programa inédito por la Selva incluyendo Diem Viet Fu….bla, bla, bla.

Nos internamos en la selva.

Por la mañana, en un autobús con ventanas correderas y comenzamos a adentrarnos en interior de Vietnam del Norte. La Bahia de Halong en Tierra me dejó atónito.

En una barca, propulsada a remo gracias al empuje de los pies de una nativa (si, los dedos de sus extremidades inferiores eran prensiles como los de un primate.

No existía ningún mecanismo eran unos remos normales) fuimos atravesando un río que a ratos nos adentraba en cuevas y otros en arrozales entre enormes peñascos, donde jamás en mi vida he visto tantas tonalidades del color verde y tanta agua.

Continuamos la ruta y paramos en la tribu de los «Jamón». Estaban celebrando su fiesta de año nuevo y el jefe de la aldea, quiso conocerme. El Sr. Tung me indicó que entre «jefes de tribus» regía un protocolo estricto, a saber:

1.- Presumir de la riqueza.

El jefe me explicó que era propietario de 4 chozas, 5 bueyes, dos cabras, una moto, la cosecha de yucas había sido excelente y cinco mujeres (en ese orden).

En mi turno de réplica, le conteste que yo era propietario del bus y tenía las 28 mujeres que me acompañaban. Imagino se extrañaría de la edad de mis viuditas, pero tuvo educación y se abstuvo de indagar más.

2.- Intercambio de regalos.

Mejor le hubiera regalado mi móvil, aunque no tuvieran cobertura, le di 20 euros que debía ser el equivalente al PIB anual de la aldea y lo puse en un aprieto porque ahora tenía que corresponder para igualar su honor. ¡Y lo hizo!

De un cesto de mimbre, ayudado con una horquilla, saca una «Cobra» y con un cuchillo la saja, sacándole el corazón y todavía latiendo lo pone en un vasito de aguardiente local y me lo ofrece.

Sr. Toon dijo el Sr. Tung

Dígame Sr. Tung dije yo.

Corazón de cobra es un honor muy grande, debe Vd. Tomarlo mientras late. ¡Es ofensa gravísima no aceptarlo!

PA DENTRO

ir a Vietnam, 2da parte

Saber más sobre Savitur, tu agencia de Viajes de Málaga

¡Agárrate a la vida! Auschwitz

¡Agárrate a la vida! Auschitz

Estoy visitando el Campo de Concentración de Auschwitz. Lloro. Entre los sentimientos de rabia, compasión, dolor que experimento, una idea me machaca: ¿Por qué no se rebelaron?

Y la respuesta que me viene es:

¡Agárrate a la vida! Auschwitz

Le quitaron toda su ilusión, toda su esperanza colectiva, de tal forma que cada uno intentaba sobrevivir entre los dictados de unos pocos cabrones al mando de un loco.

Mataron sus almas antes que sus cuerpos.

No consientas que nadie te diga que no vales para nada y mucho más importante, nunca te lo creas. Levanta tu alma, sea cual sea tu situación actual, eres un ser único, ¡eres genial!

¡No tengas miedo!

Más sobre el autor

Más sobre nuestros viajes

La amistad

La amistad

Ni en sus peores momentos el Santo Job perdió el contacto con sus amigos. Es verdad que lo amargaban al pobre recordándole su desgracia, la pérdida de la fortuna, la muerte de sus hijos, todo…. pero ahí estaban y el Altísimo no permitió que Belcebú se los quitara.

La amistad

Mejor pongo sólo mi foto y así no me dejo a nadie fuera. Vosotros sabéis quienes sois mis amigos.

Las vacaciones y el stress

A final de agosto, estuve de vacaciones dos semanas por primera vez en mi vida. Con barba, me levantaba a las 10 y me iba a robar higos al campo. ¡Fui hasta a la playa! Confieso que me sentí muy raro.

Pepito Grillo me recordaba constantemente mis obligaciones diarias. Después, esa sensación se fue concretando…. me faltaban mis amigos.

Tener amistades sanas.

Y recordé a todos mis amigos desde la infancia, especialmente a José Luis «El Melenas» y Kiko que era Testigo de Jehová. Con ellos dos, ideé las trastadas más grandes de mi vida:

A) la construcción de un coche a pedales con unas ruedas de bicicleta, una tabla y un volante que acabamos estrellando contra un muro de piedra bajando la cuesta de Pinares de San Antón.

El cisma.

Los frenos y el casco eran opcionales y el pobre de Kiko, terminó con un chichón monumental y la prohibición expresa de su madre y toda la comunidad del Salón del Reino de los Testigos de Jehová del importante barrio de El Palo de volverse a juntar conmigo.

Mi proceso de indoctrinación no prosperaba, mi madre seguía preparando bocatas de morcilla con cebolla para merendar y yo comiéndolos.

Gran persona Kiko, no sé dónde andará (creo que en Canarias).

B) Anterior a esto fabricamos una bomba casera recolectando todos los sprays de insecticidas, limpia cristales, etc de nuestras casas.

Con esta historia, casi matamos a mi hermana Belén ya que un trozo de metralla no le alcanzó por centímetros.

Menos mal que no se chivo y mi padre me castigo solo por los daños causados en el tejado de un vecino que me llevo a tirones de patillas a su presencia.

Aquellas eternas tardes, cuando comprábamos unas Coca Colas de litro y unos merengues para ver la serie V. Esperando contemplar a la malísima de Diana la visitante extraterrestre zamparse un ratón vivo agarrado por la cola.

Después a lo Forest Gump empecé a recordar mi adolescencia que, con vuestro permiso, me la voy a saltar.

Primero porque no estoy muy orgulloso de ella y porque estoy convencido que es una enfermedad del hombre que pasa cuando uno se iba a la mili y después se casa.

Pero en la que me también acompañaron grandes amigos que añoro (alguno he podido recuperar el contacto o mantenerlo, otros como Ernesto ya no está en este plano)

Y entre recuerdos, llegué a la madurez, al periodo actual y me di cuenta que a lo largo de una vida laboral, llegas a conocer a muchas personas y yo puedo decir que muchos de mis actuales amigos los tengo, gracias a mi trabajo.

Algunos más trastos que otros, pero forman parte de mi vida. Y me acordé de Job y le di gracias a Dios por ser tan pródigo en regalarme amigos. Nunca me han faltado.

Más sobre el autor