La solidez de nuestros sentimientos.

La solidez de nuestros sentimientos.

Recuerdo una vez a un Señor al que un «buen amigo» lo había difamado en público y sin ningún motivo.

 A pesar de ello, siendo pública y notoria la puñalada trapera que le habían pegado.

Cuando se lo contaron con pelos y señales, este Señor quedo en silencio durante un instante y dijo: – eso es imposible, mi amigo nunca me haría ningún mal –

La solidez de nuestros sentimientos.

 Desde ese día, aprendí que, por encima de mantener una palabra, por encima del orgullo, está la solidez de la amistad.

 

La solidez de nuestros sentimientos.

Los amigos que están

La última semana, ha sido literalmente una «cabronada».

Sin entrar en detalles, puedo asegurar que he alcanzado la máxima comprensión de la expresión:

«Ya solo falta que me f…. un pato»

La cancelación de un vuelo y la inundación.

 Tuvimos que anular un avión especial a Tierra Santa debido al conflicto que se desató en la Franja de Gaza.

Al mismo tiempo, la riada del sábado nos inundó nuestro local echando a perder todo lo que se encontraba a un metro del suelo.

Los que responden.

 Ha sido a partir de este momento cuando he experimentado lo que significa tener un amigo:

 – Unos amigos/as aparecen en tu local inundado cada uno con un par de botas de agua, cubo en mano y sin mediar más palabras se ponen a sacar de barro hasta el martes.

 – Alguien que aparece con su caja de herramientas y te repone la electricidad.

 – Un bendito que pone a tu disposición todos sus ahorros.

 – Un Ser de Luz que estuvo a mi lado el viernes.

Cuando tuve que tomar la decisión de anular el avión del sábado cuando os aseguro, no era yo la compañía más divertida, ni la más amable, ni la más elocuente.

 – Un amigo/a abogado que se ofrece gratuitamente para ayudarte con todos los temas de la inundación, papeleo con el consorcio, etc.

 – Otro informático que se pega una paliza de tomo y lomo para dejarte los ordenadores funcionando.

 – Muchos que te llaman y te dicen que cuenta contigo para que le prepares un viaje para este año.

 – Un señor que viene con una caja de cables y te deja toda la instalación preparada.

 – Un alguien que se entera y se pone a limpiar todo lo que se puede rescatar de sillas.

 …

Ahora, cuando la tormenta ha pasado, con el ánimo más sereno me embarga un cariño y agradecimiento tremendo.

Todas estas personas que han sido muchas y que me han defendido, protegido, ayudado.

Al igual que ese señor que conocí hace tiempo.

Que defendió, protegió y ayudó a su amigo, a pesar de no merecerlo. No merezco tan buenos amigos o si…

 Gracias por vuestra solidez, gracias por ser mis amigos/as.

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No te creas sus mentiras.

No creas sus mentiras.

 Creo que ya colgué este trozo de una novela de Andrzej Sapkowski pero es que viene que ni pintao para esta época en que todo es amenazas, susto, negrura y pesimismo.

¡A freír monas todos ellos!

No creas sus mentiras.

Mejor pongo sólo mi foto y así no me dejo a nadie fuera. Vosotros sabéis quienes sois mis amigos.

Entonces le dijo la profetisa al brujo: “Este consejo te doy: ponte botas de yerro, toma en la mano un bastón de yerro.

 

Ve con tus botas de yerro hasta el fin del mundo y por el camino agita el bastón y riega todo con lágrimas.

 

Ve a través de la agua y el fuego, no te detengas ni mires a tu alrededor.

 

Y cuando las almadreñas se te desgasten, cuando el bastón de yerro se deshaga, cuando el viento y el calor te sequen los ojos de tal forma que de ellos ni una lágrima acierte a escapar, entonces, en el fin del mundo, hallarás lo que buscas y lo que amas.

 

Pudiera ser”. Y el brujo cruzó la agua y el fuego, sin mirar a su alrededor.

 

Pero no se puso botas de yerro ni tomó bastón. Sólo llevó su espada de brujo.

 

No escuchó las palabras de la profetisa. Y bien que hizo, porque era una mala profetisa.

Cada vez tengo una mayor sensación de ruido, alrededor. ¡Que viene el lobo!

Pues que venga y será el momento de arremangarse, pero de momento, céntrate en el presente. Porque sembrando bien en el ahora, se cosechan buenos frutos.

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¡No tengas miedo!

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