Me Perdí en Konya… y encontré algo más | Ramadán y Rumi

Introducción

Hay viajes que se recuerdan por los monumentos visitados.
Y otros, más silenciosos, que se quedan en la memoria por las personas que aparecen cuando uno menos lo espera.

Esta es la historia de una noche en Konya, en plena celebración de Ramadán, cuando intentando llegar al santuario de Mevlana Rumi desde mi hotel Dedeman terminé perdiéndome… y encontrando algo mucho más valioso.


Konya: corazón espiritual del sufismo

Konya no es una ciudad cualquiera de Turquía.
Es el lugar donde vivió y está enterrado Jalal ad-Din Rumi (Mevlana), poeta místico del siglo XIII cuya obra sigue inspirando a creyentes y no creyentes en todo el mundo.

El santuario de Mevlana, con su inconfundible cúpula verde (Kubbe-i Hadra), domina el horizonte de la ciudad. Es un lugar de recogimiento, oración y búsqueda interior.

Mi intención aquella noche era sencilla: caminar hasta allí.

Pero Konya decidió enseñarme algo antes.


Perderse en Ramadán

Era Ramadán.
La ciudad tenía un ritmo especial: más recogido, más familiar, más íntimo.

Salí del hotel Dedeman convencido de que podría orientarme fácilmente. Pero las distancias eran mayores de lo que parecía y, poco a poco, comprendí que me había desviado.

En ese momento apareció Vahdi.

No compartíamos idioma, pero sí sonrisa. Le expliqué con gestos mi intención de llegar al santuario. Él no solo entendió mi destino: decidió acompañarme.


La colina de Alaeddin y el té compartido

Antes de dirigirnos al santuario, me llevó a la colina de Alaeddin, donde se encuentra la Mezquita de Alaeddin, uno de los lugares históricos más antiguos de Konya.

Desde allí la ciudad se extendía iluminada bajo la noche.

Cerca de la colina tomamos un té. Sin grandes discursos. Sin teologías. Solo hospitalidad.
Y comprendí que estaba aprendiendo algo que no figuraba en ninguna guía.


El encuentro entre Rumi y Shams de Tabriz

Vahdi me condujo también a un lugar asociado a la memoria del encuentro entre Rumi y Shams de Tabriz, el discípulo y amigo que transformó profundamente su vida espiritual.

La tradición sufí cuenta que ese encuentro fue decisivo: una amistad que encendió la dimensión mística de Rumi y dio origen a muchos de sus poemas.

No era un sitio monumental. Era discreto.
Pero tenía algo que el viajero atento percibe: densidad interior.


El santuario de Mevlana

Finalmente llegamos al complejo del Museo y Santuario de Mevlana.

La cúpula verde emergía en la noche como un faro.
Dentro, el ambiente era de respeto y silencio. La mezquita anexa y las salas del antiguo convento derviche recordaban que el sufismo no es una doctrina aislada, sino una vía espiritual dentro del Islam.

No estaba allí como estudioso del sufismo.
Estaba allí como peregrino curioso, intentando comprender mejor el corazón religioso de una cultura.


Lo que realmente encontré aquella noche

Aquella noche no fue solo una visita turística.

Fue una experiencia de hospitalidad, de encuentro interreligioso sencillo y humano.
Sin debates. Sin comparaciones. Solo convivencia y respeto.

Me perdí buscando un santuario.
Y encontré amistad.


Reflexión final

Viajar, cuando se hace con apertura, es también una forma de diálogo.
No diluye la propia identidad. La ensancha.

Konya me enseñó que el encuentro sincero entre personas de tradiciones distintas no debilita la fe.


La humaniza.

Shiraz y el exceso de su pasión.

Viaje a Irán

Viaje a Irán – Mis secretos no son conocidos por todo el mundo; pero la rosa sabe con certidumbre cuales son.

Así contestó el Ruiseñor a la Abubilla (el pájaro favorito de Salomón), en el magistral libro sufí (la conferencia de los pájaros).

Justificando su falta de interés en buscar su fuente, su origen… a Dios.

Le bastaba la belleza de la rosa, como a ti viajero empedernido que cuando te adentres en Irán. Te bastará con contemplar a Shiráz para saberte plenamente compensado por tu esfuerzo….

Viaje a Irán

Interior de la Mezquita Rosa o Nasir al-Mulk.

Ve en la noche al jardín, junto a la fuente,
donde ya el loto bajo el agua duerme.
¡Y levántate el velo! Creerá el loto
que ha amanecido, y se erguirá por verte.
(Hafez de Shiraz)

Viaje a Irán

Patio de la Mezquita Rosa. En las casas y mezquitas de Irán siempre encontrarás un estanque con peces.

Hafiz

Uno de los grandes poetas persas, nació, vivió y murió en Shiraz y nunca quiso abandonar esa ciudad donde el sol hacía bailar los colores y las blancas casas se tornaban de plata bajo la luna, que embrujaba las cúpulas de las mezquitas.

Viaje a Irán

Cúpula Mezquita Rosa

Deja tus preocupaciones
y ten un corazón completamente limpio,
como la superficie de un espejo
que no contiene imágenes.
Si quieres un espejo claro,
contémplate
y mira la verdad sin vergüenza,
reflejada por el espejo.

Si es posible el metal pulir,
hasta que parezca un espejo,
¿Cuánto es posible pulir,
del corazón el espejo?
Difieren solo en un punto
el corazón y el espejo,
el corazón secretos oculta
ninguno guarda el espejo.

Viaje a Irán

Shiraz, al estar situada en la Ruta de la Seda, era paso obligado de las caravanas procedentes de Venecia que portaban espejos a China y que cuando se rompían, sus pedazos eran vendidos para decoración de palacios y mezquitas como el maravilloso Santuario Chií de Ali Ebn e Hamzeh

Viaje a Irán

Los espejos son simbolo de sinceridad en la cultura Persa y son omnipresentes en sus casas palacios como la de Narajestán o el Jardín de las Naranjas Amargas.

Ved al monje, al asceta venerado;
él es la virtud misma; sin sombra de pecado.
El más severo juez encontrar no podría en él
la menor cosa que mereciese crítica.
Pero ¡aguardad un poco!…
Que Suleima, al pasar, fije en él su mirada seductora, fatal,
y veréis cómo el pobre empieza a dar traspiés e igual que un poetilla versos a componer.

Tumba del Poeta Hafez

Viaje a Irán

Cientos de jóvenes vienen a venerar su tumba diariamente y juegan a recordar de memoria sus poemas.

No critiquéis al prójimo; benévolos
inclinaos al perdón;
todos pecamos; no hay que ser severos
ni usar tanto rigor.
Si todos conociéramos las vidas
de los otros, de fijo
se acabaría el orgullo, y la clemencia
ocuparía su sitio.

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Santuario de Alí

Viaje a Irán

Mezquita del Bazar. En Irán las visitantes deben llevar un pañuelo en la cabeza pero como podéis comprobar es bastante llevadero.

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Mirhab de la Mezquita del Bazar

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