Túnez viva: medinas, Kairouan y escenarios de cine

Túnez es un país que cambia de piel en cada etapa del viaje. Primero aparece el desierto, con sus oasis, dunas y paisajes de película. Después llega la Túnez romana, monumental, arqueológica y mediterránea. Pero todavía queda una tercera cara: la Túnez viva, la que se descubre caminando por sus medinas, escuchando el bullicio de los zocos, entrando en ciudades sagradas como Kairouan y descubriendo fortalezas que también fueron escenarios de cine.

En este nuevo vídeo de Savitur Viajes | Toon Espinosa recorremos esa Túnez urbana, espiritual y cinematográfica. Una ruta entre medinas blancas, mezquitas, puertas azules, murallas costeras y localizaciones relacionadas con La vida de Brian.

La Túnez que se camina despacio

Hay ciudades que se entienden mejor sin mirar demasiado el mapa. Las medinas tunecinas son uno de esos lugares donde conviene dejarse llevar: una calle estrecha, una sombra fresca, un arco, una puerta decorada, un gato dormido, una tienda de artesanía o una conversación que aparece al fondo.

En esta parte del viaje, Túnez deja de ser solo un destino de grandes monumentos y se convierte en una experiencia cotidiana. El encanto está en los detalles: los zocos, los azulejos, los olores, el color de las fachadas, el ritmo de las calles y esa mezcla de vida local y patrimonio que aparece casi sin avisar.

Las medinas no son decorados. Son ciudades dentro de la ciudad.

Kairouan, una ciudad espiritual del norte de África

Uno de los momentos más importantes del recorrido es la visita a Kairouan, una de las grandes ciudades espirituales del Magreb. Fundada en el año 670, Kairouan llegó a florecer especialmente durante la dinastía aglabí en el siglo IX. Aunque Túnez acabaría desplazando su importancia política, Kairouan conservó un papel fundamental como ciudad santa del Magreb, con un patrimonio arquitectónico de enorme valor.

La Gran Mezquita de Kairouan es uno de sus símbolos más poderosos. Sus muros sobrios, su patio, sus columnas y su aspecto casi de fortaleza transmiten una sensación muy distinta a la de otros monumentos más ornamentados. Aquí el viaje baja el volumen. No hace falta correr ni hablar demasiado. Basta con mirar.

Kairouan es también un lugar perfecto para entender cómo Túnez acumula capas de historia. En sus edificios se perciben influencias islámicas, tradiciones locales y materiales que conectan con épocas anteriores. El resultado es una ciudad donde la espiritualidad, la arquitectura y la memoria se mezclan de forma natural.

Zocos, puertas y vida cotidiana

Después de la solemnidad de Kairouan, el vídeo vuelve a las calles. Los zocos muestran una Túnez más cercana: vendedores, artesanía, puertas, tejidos, cerámica, gatos, té, sombras y pequeños gestos cotidianos.

Esta parte del viaje recuerda algo importante: un destino no se conoce solo visitando sus monumentos más famosos. También se descubre en los espacios intermedios, en lo que sucede mientras caminas de un lugar a otro, en las escenas que no siempre estaban previstas en el programa.

Una medina blanca, calles encaladas, una mezquita, una fortaleza y el Mediterráneo al fondo pueden acabar siendo uno de los recuerdos más bonitos del viaje. Hammamet, Sousse o Monastir muestran esa Túnez luminosa donde la historia convive con la costa y la vida diaria.

Sousse y Monastir: fortalezas frente al Mediterráneo

La costa tunecina conserva algunos de los espacios más fotogénicos del viaje. Sousse y Monastir combinan medinas, murallas, ribats y una relación constante con el mar.

La Medina de Sousse, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, es un ejemplo destacado de la arquitectura de los primeros siglos del islam en el Magreb. Dentro de su conjunto se encuentran elementos como la kasbah, fortificaciones y la Gran Mezquita de Sousse.

Los ribats, por su parte, eran fortalezas costeras vinculadas a la vigilancia, la defensa y la vida religiosa. Desde sus torres, el Mediterráneo no era solo un paisaje bonito: era una frontera, una ruta comercial y una puerta abierta al mundo.

Túnez como escenario de cine

Uno de los giros más curiosos del vídeo llega con el cine. Túnez no solo ha sido escenario de historia real, también ha servido como plató para grandes producciones.

Entre las referencias más conocidas está La vida de Brian, la famosa película de Monty Python. Distintas localizaciones tunecinas aparecen vinculadas al rodaje, entre ellas la Kasbah de Sousse y el Ribat de Monastir. La Kasbah de Sousse se menciona como una de las localizaciones utilizadas para representar las murallas de la ciudad, mientras que el Ribat de Monastir aparece como uno de los espacios más asociados al rodaje.

Este detalle aporta al viaje un toque inesperado. De pronto, las murallas, patios y fortalezas no solo hablan de defensa, religión o comercio. También hablan de cámaras, actores, comedia británica y cultura popular.

Túnez se convierte así en un país donde el viajero puede pasar, en muy poco tiempo, de una medina tradicional a un escenario de película.

Viajar con respeto

Este vídeo también invita a mirar Túnez con respeto. En un viaje cultural hay escenas que pueden resultar llamativas, pero no todo lo que se puede grabar debe formar parte de un vídeo. En espacios religiosos, momentos íntimos o situaciones donde aparecen menores o personas vulnerables, lo más importante es mantener una mirada cuidadosa.

Viajar no consiste solo en enseñar. También consiste en saber cuándo guardar la cámara.

Por eso esta ruta se centra en la arquitectura, las calles, las fortalezas, los zocos, las medinas y la vida urbana, evitando convertir en espectáculo aquello que pertenece a la intimidad de las personas o a prácticas culturales sensibles.

Una tercera cara de Túnez

Esta tercera parte de la serie completa una visión mucho más rica del país. Túnez no es solo desierto. Tampoco es solo ruina romana. Es también una tierra de medinas, mezquitas, fortalezas, zocos, ciudades costeras y rincones llenos de vida.

La ruta por Kairouan, Sousse, Monastir, Hammamet y otras medinas muestra una Túnez más cotidiana y más cercana. Una Túnez donde la historia no está encerrada en vitrinas, sino que se mezcla con la vida diaria.

Conclusión: Túnez, un país con muchas capas

Después de recorrer el Sáhara, la herencia romana y ahora la Túnez urbana y espiritual, queda claro que este país no se resume en una sola imagen. Túnez es desierto y oasis, pero también anfiteatros, mosaicos, medinas, mezquitas, ribats, zocos y escenarios de cine.

Este vídeo cierra una ruta llena de contrastes. Una ruta que demuestra que Túnez es un destino ideal para quienes buscan cultura, historia, paisajes y experiencias diferentes en un mismo viaje.

Si estás pensando en viajar a Túnez, no te quedes solo con una parte del país. Camina sus medinas, visita Kairouan, acércate a sus fortalezas costeras y deja espacio para las sorpresas. A veces, lo mejor del viaje aparece justo donde no estaba previsto.

Túnez romana: el coliseo secreto más impresionante que el de Roma

Túnez romana: el coliseo secreto más impresionante que el de Roma

Cuando pensamos en Túnez, es fácil que la imaginación viaje directamente al desierto: dunas, oasis, dromedarios y paisajes de película. Pero Túnez es mucho más que arena. Bajo su sol mediterráneo se esconde una de las herencias romanas más sorprendentes del norte de África.

En esta segunda parte de nuestra serie por Túnez nos adentramos en la cara más monumental del país: la Túnez romana. Un viaje entre anfiteatros, ruinas, ciudades antiguas, mosaicos y piedras que todavía parecen guardar el eco de otro tiempo.

El Jem: el gran coliseo africano

El gran protagonista de este recorrido es, sin duda, el anfiteatro de El Jem. Y no exagero si digo que impresiona tanto, o incluso más, que muchos monumentos romanos mucho más famosos.

Desde fuera, su tamaño ya impone. Pero es al entrar cuando el lugar se transforma. Pasillos, gradas, arcos, galerías y túneles nos llevan directamente a la época de los espectáculos romanos, cuando miles de personas se reunían para ver combates, celebraciones y escenas que hoy solo podemos imaginar.

Lo más especial de El Jem es que no se siente como una simple visita arqueológica. Se siente como entrar en una gigantesca máquina del tiempo de piedra. Caminar por sus entrañas, asomarse a la arena y mirar hacia las gradas vacías tiene algo de teatral, de épico y de inquietante.

Roma no estaba solo en Italia. Roma también estaba aquí, en África.

Túnez, una tierra de civilizaciones superpuestas

El viaje por la Túnez romana nos recuerda algo importante: este país ha sido durante siglos un cruce de caminos. Fenicios, cartagineses, romanos, bereberes, árabes y otomanos dejaron huella en su territorio.

Esa mezcla se nota en cada visita. Unas veces aparece en forma de mosaico, otras en una columna reutilizada, en una ciudad antigua, en una medina o en una fortaleza frente al mar.

Túnez no se entiende como una sola postal. Se entiende como un mosaico, y nunca mejor dicho.

Dougga y las ciudades romanas olvidadas

Además de El Jem, uno de los grandes tesoros arqueológicos de Túnez es Dougga, una antigua ciudad romana situada en un entorno espectacular. A diferencia de otros yacimientos más turísticos, Dougga conserva una atmósfera especial: parece suspendida entre las montañas, los campos y los olivares.

Allí no solo se visitan ruinas. Se pasea por lo que fue una ciudad viva: templos, calles, plazas, teatros y restos de edificios públicos que ayudan a imaginar cómo era la vida cotidiana en una ciudad romana del norte de África.

Es uno de esos lugares donde conviene bajar el ritmo, caminar despacio y dejar que las piedras cuenten.

Cartago: la eterna rival de Roma

Hablar de Túnez romana también es hablar de Cartago. Antes de convertirse en territorio romano, Cartago fue una de las grandes potencias del Mediterráneo y la gran rival de Roma.

Su historia está marcada por las guerras púnicas, por Aníbal, por el comercio marítimo y por una rivalidad que cambió el destino del Mediterráneo antiguo. Hoy, los restos de Cartago permiten asomarse a esa historia compleja, donde el pasado púnico y el romano se mezclan bajo el cielo tunecino.

Cartago no es solo un lugar arqueológico. Es una palabra enorme. Una ciudad que fue mito, amenaza, potencia y memoria.

Mosaicos, termas y piedras con historia

Uno de los detalles más fascinantes de este recorrido es comprobar cómo la historia aparece en capas. En Túnez, muchas piedras han tenido varias vidas. Algunas formaron parte de edificios romanos, otras fueron reutilizadas siglos después en construcciones islámicas, y hoy siguen ahí, convertidas en testigos silenciosos.

Los mosaicos son otro de los grandes tesoros del país. En ellos aparecen escenas mitológicas, animales, figuras humanas, motivos geométricos y fragmentos de una vida romana que no era tan lejana como pensamos.

Cada mosaico parece una pantalla antigua. Una pantalla hecha de pequeñas teselas, paciencia y memoria.

Un vídeo para mirar Túnez de otra manera

Este capítulo de la serie busca precisamente eso: cambiar la mirada. Túnez no es solo un destino de playas, desierto o medinas. También es un país con una herencia romana monumental, sorprendente y, en muchos casos, menos conocida de lo que merece.

El anfiteatro de El Jem, las ruinas de Dougga, Cartago y los restos arqueológicos repartidos por el país nos enseñan una Túnez distinta: imperial, mediterránea, antigua y profundamente conectada con la historia de Europa y África.

Por qué merece la pena visitar la Túnez romana

Visitar estos lugares permite entender que el Mediterráneo antiguo era un mundo conectado. Las ciudades romanas de Túnez no eran un rincón perdido del imperio, sino parte de una red de comercio, cultura, arquitectura y poder.

Además, muchos de estos espacios conservan una belleza especial porque se visitan con menos masificación que otros grandes monumentos romanos. Hay más silencio, más espacio y más sensación de descubrimiento.

Y eso, para un viajero, vale oro.

Conclusión: Túnez, mucho más que desierto

Después de recorrer el Sáhara, los oasis y los paisajes del sur, esta ruta por la Túnez romana demuestra que el país tiene muchas capas. Una capa de aventura, una capa de historia, una capa espiritual, una capa urbana y otra cinematográfica.

El Jem, Cartago y Dougga son algunos de los grandes nombres de este viaje, pero lo verdaderamente especial es la sensación de conjunto: la certeza de que Túnez ha sido escenario de civilizaciones, imperios, rutas comerciales y encuentros culturales durante siglos.

Así que si alguna vez viajas a Túnez, no te quedes solo con la imagen del desierto. Mira también sus piedras. Porque algunas de ellas llevan dos mil años esperando para contar una historia.

Puedes ver el vídeo completo en el canal Savitur Viajes | Toon Espinosa y acompañarnos en esta ruta por la Túnez romana, un viaje entre anfiteatros, ruinas y ciudades antiguas que todavía conservan la grandeza del Mediterráneo.

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Göbekli Tepe: qué es, por qué es tan importante y cómo visitarlo

Göbekli Tepe y la Mesopotamia turca: un viaje a los orígenes de nuestra historia

Hay lugares que visitamos para conocer la historia y otros que nos obligan a preguntarnos si la historia que conocíamos estaba completa.

Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía, pertenece claramente al segundo grupo.

Visité por primera vez esta región en 2020 y ya entonces me produjo una impresión difícil de olvidar. El sudeste turco seguía siendo una zona relativamente desconocida para buena parte del turismo internacional, a pesar de contar con una arqueología extraordinaria, una gastronomía magnífica y algunos museos capaces de justificar por sí solos el viaje.

Desde entonces han ocurrido muchas cosas.

La investigación arqueológica ha avanzado, Karahantepe ha adquirido una importancia enorme dentro del proyecto Taş Tepeler, el terremoto de febrero de 2023 golpeó brutalmente esta parte de Turquía y Siria y algunos de los lugares que conocí durante aquel viaje quedaron gravemente afectados.

Pero hay algo que no ha cambiado.

Si te gustan la arqueología, la historia, la gastronomía y esos lugares que todavía conservan una fuerte personalidad propia, esta región continúa siendo uno de los viajes más fascinantes que se pueden realizar en Turquía.

Y en mayo de 2027 regresaré.


 

Göbekli Tepe

¿Qué es Göbekli Tepe?

Göbekli Tepe se encuentra cerca de Şanlıurfa, en la Alta Mesopotamia, al sureste de Turquía.

El yacimiento conserva estructuras monumentales levantadas por comunidades de cazadores-recolectores durante el Neolítico precerámico, aproximadamente entre 9600 y 8200 a. C.

Sus grandes recintos y los característicos pilares de piedra en forma de T hicieron que Göbekli Tepe modificara profundamente la forma en que los arqueólogos interpretaban aquel periodo de la historia humana.

UNESCO, que incluyó Göbekli Tepe en la Lista del Patrimonio Mundial en 2018, destaca precisamente esas estructuras monumentales y sus pilares decorados con representaciones de animales salvajes.

Estamos hablando, por tanto, de un lugar construido hace alrededor de 11.500 años.

Mucho antes de las pirámides de Egipto.

Mucho antes de Stonehenge.

Mucho antes de las grandes civilizaciones históricas de Mesopotamia.


¿Por qué Göbekli Tepe es tan especial?

Cuando visité Göbekli Tepe por primera vez había una pregunta que aparecía constantemente mientras caminaba por el yacimiento:

¿Cómo pudieron organizarse aquellas comunidades para construir algo así?

Durante mucho tiempo utilizamos una secuencia relativamente sencilla para explicar el nacimiento de las sociedades complejas:

  1. aparición de la agricultura;
  2. establecimiento de comunidades sedentarias;
  3. producción de excedentes;
  4. división y especialización del trabajo;
  5. capacidad para construir grandes estructuras colectivas.

Göbekli Tepe obligó a matizar mucho ese esquema.

Aquí encontramos arquitectura monumental realizada por comunidades que todavía pertenecían al mundo de los cazadores-recolectores, aunque todo aquel territorio estaba atravesando precisamente el complejo proceso que conduciría hacia formas de vida progresivamente sedentarias.

Por eso prefiero evitar una frase que se ha repetido demasiado: que Göbekli Tepe “demostró que todo lo que sabíamos era falso”.

No.

Lo que hizo fue algo bastante más interesante.

Nos obligó a hacernos nuevas preguntas.


 

Göbekli Tepe

¿Fue Göbekli Tepe el primer templo del mundo?

Durante años se popularizó la expresión “el templo más antiguo del mundo”.

Es una forma muy atractiva de presentar Göbekli Tepe, pero actualmente resulta prudente ser algo más preciso.

UNESCO señala que estas estructuras probablemente estuvieron relacionadas con actividades rituales y posiblemente funerarias, pero la función exacta de algunos de estos espacios continúa siendo objeto de investigación.

Por eso me parece más interesante hablar de uno de los conjuntos monumentales más antiguos conocidos.

La arqueología se vuelve mucho más fascinante cuando aceptamos que algunas respuestas todavía no las tenemos.


Los misteriosos pilares en forma de T

Una de las imágenes que más recuerdo de Göbekli Tepe son sus enormes pilares de piedra.

Los recintos contienen pilares en forma de T, algunos de varios metros de altura, decorados con relieves de animales.

Serpientes.

Zorros.

Jabalíes.

Aves.

Escorpiones.

Pero algunos detalles resultan todavía más intrigantes.

En determinados pilares aparecen brazos, manos, cinturones y otros elementos antropomorfos, lo que ha llevado a interpretar algunos de ellos como representaciones humanas estilizadas.

Recuerdo especialmente el llamado Pilar 43, conocido popularmente como la Piedra del Buitre, y otros pilares donde aquellas figuras animales parecen formar parte de un lenguaje simbólico cuya interpretación seguimos intentando comprender.

Cuando uno está delante de estas piedras resulta inevitable preguntarse qué querían contar.

Y quizá nunca lleguemos a saberlo del todo.


El suelo, los recintos y las preguntas que permanecen

Durante mi primera visita me llamó muchísimo la atención la sofisticación de determinados espacios.

Superficies trabajadas.

Arquitectura cuidadosamente planificada.

Sistemas de evacuación de agua.

Grandes bloques transportados y colocados con precisión.

En aquel artículo de 2020 me preguntaba incluso si algunos canales podían haber servido para evacuar líquidos relacionados con sacrificios.

Hoy prefiero formularlo simplemente como una pregunta y no como una explicación.

Porque una de las cosas que Göbekli Tepe enseña rápidamente es que no debemos confundir una hipótesis sugerente con una certeza arqueológica.

Y eso no le resta misterio.

Se lo añade.


Göbekli Tepe - árbol

Karahantepe cambia nuevamente el panorama

Si regresara hoy a esta región y visitara únicamente Göbekli Tepe, sentiría que me falta una parte fundamental de la historia.

Esa parte se llama Karahantepe.

Se encuentra a unos 55 kilómetros de Şanlıurfa, en el área de las montañas Tek Tek.

Las excavaciones iniciadas allí han permitido documentar nuevas estructuras monumentales, pilares y esculturas que presentan claras conexiones con el universo simbólico que conocíamos en Göbekli Tepe.

Y ahí está una de las grandes novedades.

Göbekli Tepe dejó de aparecer ante nuestros ojos como un fenómeno prácticamente aislado.

Las investigaciones en Karahantepe demostraron que existían otros centros de características similares en la región. El propio proyecto arqueológico Taş Tepeler considera este descubrimiento un nuevo punto de inflexión para el estudio del Neolítico.


Taş Tepeler: las Colinas de Piedra

Göbekli Tepe y Karahantepe forman parte de un paisaje arqueológico mucho mayor.

El proyecto Taş Tepeler, literalmente “Colinas de Piedra”, estudia diferentes yacimientos neolíticos de la región de Şanlıurfa.

Su objetivo es comprender el periodo que va desde los inicios de las formas de vida sedentarias hasta la consolidación de sociedades agrícolas basadas en la producción de alimentos.

Esto cambia mucho nuestra manera de mirar Göbekli Tepe.

Ya no observamos únicamente una colina extraordinaria.

Observamos una región entera en transformación.

Y para mí ese es uno de los grandes motivos para volver.


Göbekli Tepe y Karahantepe: un viaje al origen de nuestra historia

En este vídeo presento el nuevo recorrido que realizaremos por la Mesopotamia turca y algunos de los lugares que conoceremos durante el viaje.

Göbekli Tepe será uno de los grandes protagonistas, pero no estará solo.

Karahantepe, el Monte Nemrut, Harran y Şanlıurfa nos permitirán construir una visión mucho más amplia de esta extraordinaria región.


 

Göbekli Tepe - Estatua Museo Sanliurfa

El Museo Arqueológico de Şanlıurfa

Uno de los lugares que más me sorprendieron durante mi anterior viaje fue el Museo Arqueológico de Şanlıurfa.

Turquía ha realizado durante los últimos años un enorme esfuerzo para dotar al sureste del país de grandes museos arqueológicos.

Y el de Şanlıurfa es extraordinario.

Aquí se exhiben materiales procedentes de Göbekli Tepe y de otros yacimientos de la región. El propio Ministerio de Cultura turco destaca la presencia de piezas vinculadas al yacimiento.

Visitar primero los yacimientos y después entrar en el museo permite comprender muchísimo mejor lo que hemos visto sobre el terreno.

Personalmente considero que el museo justifica por sí solo dedicar tiempo a Şanlıurfa.


El Hombre de Urfa

Entre las piezas más conocidas relacionadas con esta etapa de la historia regional se encuentra el llamado Hombre de Urfa.

Cuando uno contempla estas esculturas después de visitar Göbekli Tepe empieza a percibir algo que resulta tremendamente sugerente.

Aquellas sociedades no estaban únicamente construyendo.

También estaban representándose.

Dando forma al cuerpo humano.

Creando símbolos.

Construyendo una manera de entender el mundo.

Y todavía estamos intentando descifrarla.


 

Pilar de forma de T Gobekli Tepe

Şanlıurfa y la Piscina de Abraham

Şanlıurfa no vive únicamente de la arqueología.

La antigua Edesa se articula alrededor de una larga tradición religiosa relacionada con la figura de Abraham.

Uno de sus lugares más conocidos es Balıklıgöl, la Piscina de Abraham.

Según la tradición local, el rey Nimrod habría ordenado arrojar a Abraham a una gran hoguera después de que este destruyera los ídolos paganos.

Piscina de Abraham

Dios habría convertido entonces el fuego en agua y los troncos ardientes en las carpas que todavía hoy nadan en la piscina.

Familias enteras acuden a alimentar los peces, pasear y rezar.

Independientemente de las creencias personales de cada viajero, es uno de esos lugares donde la tradición continúa completamente viva.

Piscina de Abraham - Sanliurfa

Y eso también forma parte del viaje.


Harran, al borde de la gran llanura mesopotámica

Muy cerca de Şanlıurfa se encuentra otro nombre cargado de historia:

Harran.

Su situación convirtió a esta ciudad en un punto estratégico de las rutas que comunicaban diferentes territorios de Mesopotamia y Siria.

Harran aparece además vinculada a la tradición bíblica de Abraham.

Hoy son especialmente reconocibles sus casas tradicionales de adobe con forma de colmena, una arquitectura extraordinariamente adaptada al clima de estas llanuras.

Pero Harran es mucho más que una fotografía pintoresca.

Asirios, babilonios, romanos y diferentes pueblos de Mesopotamia dejaron aquí su huella.

Y durante siglos fue también un importante centro vinculado al culto del dios lunar Sin.


Mi viaje de 2020 continuó hacia Zeugma y Antioquía

El viaje que dio origen a este artículo no terminó en Göbekli Tepe.

Continuamos hacia el oeste y cruzamos el Éufrates para conocer otros lugares extraordinarios del sureste de Turquía.

Y quiero conservar esta parte del relato porque pertenece a aquel viaje.


El Museo de Mosaicos de Zeugma

Uno de ellos fue el Museo de Mosaicos de Zeugma, en Gaziantep.

Recuerdo perfectamente la impresión al entrar.

Un museo enorme.

Moderno.

Perfectamente preparado.

Y lleno de algunos de los mosaicos romanos más extraordinarios que había visto.

Allí uno puede pasar horas recorriendo escenas mitológicas, personajes y composiciones rescatadas de la antigua Zeugma.

Muchas piezas tuvieron que ser salvadas ante la construcción de grandes presas sobre el Éufrates.

Ciudades, villas, termas y mosaicos amenazados por las aguas obligaron a realizar enormes trabajos arqueológicos de rescate.

El resultado es un museo que demuestra hasta qué punto Turquía ha sabido convertir parte de aquel patrimonio en una herramienta extraordinaria para comprender su historia.


museo del Mosaico de Zeugma
museo del Mosaico de Zeugma - una de sus salas
museo del Mosaico de Zeugma - estatua romana
Todo está cuidado al detalle en Zeugma

museo del Mosaico de Zeugma - mosaicos

Una gastronomía para recordar

Hay otra razón para viajar por esta región que no tiene nada que ver con los pilares neolíticos.

Se come de maravilla.

La cocina del sureste turco tiene personalidad propia.

Productos excelentes.

Especias.

Carnes.

Verduras.

Pistacho.

Platos vinculados a siglos de intercambio entre Anatolia, Siria y Mesopotamia.

En el artículo que escribí después de aquel viaje ya decía que quien disfrutara de la gastronomía iba a ser feliz aquí.

No he cambiado de opinión.


Muzeum hotel - Restaurante

Antioquía sobre el Orontes

Nuestro recorrido de 2020 terminó llevándonos hasta Antioquía, la actual Antakya.

Y aquel capítulo quedó grabado especialmente en mi memoria.

Porque muchos de los lugares que fotografié y describí entonces resultaron gravemente afectados por los devastadores terremotos de febrero de 2023.

Esta parte del artículo debe leerse, por tanto, también como memoria de aquella ciudad que conocí antes del terremoto.


Dormir sobre la historia: The Museum Hotel Antakya

Cuando llegamos a Antioquía nos alojamos en un establecimiento que me pareció absolutamente extraordinario:

The Museum Hotel Antakya.

Durante su construcción aparecieron importantes restos arqueológicos.

En lugar de ocultarlos bajo el edificio, el proyecto terminó desarrollándose alrededor de ellos.

El resultado era difícil de explicar con palabras.

Desde las zonas comunes del hotel se contemplaban estructuras antiguas bajo nuestros pies.

La sensación era literalmente la de dormir sobre la historia.

Recuerdo hablar con personas vinculadas al proyecto y escuchar la enorme cantidad de esfuerzo que había requerido sacar adelante aquella idea.

Hotel y arqueología convivían dentro del mismo espacio.

Nunca había visto nada igual.


The Museum hotel Antakya - entrada

Dormir sobre la historia.

The museum hotel Antakya - vista desde recepción
The museum hotel Antakya - bar

La Gruta de San Pedro

Antioquía es además un lugar fundamental para comprender los primeros años del cristianismo.

A las afueras de la ciudad se encuentra la Gruta o Iglesia de San Pedro, una cueva natural transformada posteriormente en espacio de culto.

La tradición cristiana vincula Antioquía a Pedro, Pablo y Bernabé.

Y, según los Hechos de los Apóstoles, fue precisamente en Antioquía donde los seguidores de Jesús recibieron por primera vez el nombre de cristianos.

El Ministerio de Cultura turco mantiene este lugar como uno de los grandes referentes históricos y religiosos de Hatay.

Caminar por Antioquía significa hacerlo sobre una de las grandes ciudades de la Antigüedad.

Buena parte de aquella historia todavía permanece bajo el suelo.


La gruta de San Pedro en Antioquía

Suppiluliuma y el mundo hitita

Durante aquel viaje conocimos también piezas relacionadas con el mundo hitita.

Y entre ellas apareció uno de esos personajes cuyo nombre ya es un viaje por sí mismo:

Suppiluliuma.

Uno de los grandes nombres de la historia hitita.

En mi artículo original escribí medio en broma:

“Suppili para los amigos”.

Y lo mantengo.

Porque un artículo de viajes también tiene que conservar algo de la conversación y del recuerdo personal.


El terremoto de 2023 cambió esta región

Cuando escribí la primera versión de este artículo en 2020 no podía imaginar lo que ocurriría tres años después.

Los terremotos de febrero de 2023 golpearon violentamente el sureste de Turquía y el norte de Siria.

Antakya fue una de las ciudades más afectadas.

Por eso algunas de las fotografías antiguas que acompañan este artículo tienen hoy un valor distinto.

No son solamente imágenes de viaje.

Son también memoria.

Y cuando regrese a esta parte de Turquía quiero hacerlo con el respeto que merece una región que todavía lleva las cicatrices de aquella tragedia.


Suppiluluima, rey Hitita

Regresamos en mayo de 2027

Siete años después de aquella primera visita, he decidido regresar.

Pero esta vez con una ruta nueva.

Un recorrido construido para comprender mucho mejor ese enorme paisaje histórico que se extiende entre Anatolia y Mesopotamia.

Del 25 al 31 de mayo de 2027 realizaremos un viaje en grupo desde Málaga.

Comenzaremos en Estambul y volaremos posteriormente a Adıyaman para adentrarnos en el antiguo Reino de Comagene.

Ascenderemos al Monte Nemrut, a más de 2.000 metros de altitud, donde las gigantescas cabezas de los dioses continúan contemplando el paisaje desde tiempos de Antíoco I.

Después viajaremos hacia Şanlıurfa.

Y allí entraremos en otro mundo.


Karahantepe y Göbekli Tepe en un mismo viaje

Esta vez conoceremos los dos grandes protagonistas:

Karahantepe y Göbekli Tepe.

Creo que hoy resulta difícil comprender uno sin conocer el otro.

Karahantepe nos permitirá descubrir hasta qué punto el fenómeno que observamos en Göbekli Tepe formaba parte de una realidad regional mucho más extensa.

Después conoceremos el Museo Arqueológico de Şanlıurfa, Harran, las Piscinas de Abraham y la propia ciudad.

Será un viaje compacto.

Siete días.

Pero cada jornada supondrá un salto enorme en el tiempo.


La zona tiene todo lo que una persona sensible a la cultura puede desear.

Gastronomía en Antakya

Viaje Mesopotamia Turca · 25–31 mayo 2027

Lugares que visitaremos

Estambul
Adıyaman
Reino de Comagene
Monte Nemrut
Túmulo de Karakuş
Puente de Cendere
Karahantepe
Göbekli Tepe
Museo Arqueológico de Şanlıurfa
Harran
Piscinas y Cueva de Abraham

El viaje incluye

Vuelos con Turkish Airlines.

Hoteles de cuatro estrellas.

Transportes para las visitas previstas.

Entradas a los monumentos incluidos en el programa.

Guía de habla hispana.

Cuatro almuerzos.

Acompañante de Savitur.

Precios por persona compartiendo habitación doble

Grupo de 20 personas: 2.469 €
Grupo de 15 personas: 2.550 €
Grupo de 12 personas: 2.639 €

Suplemento individual: 671 €

Para consultar disponibilidad y programa completo:

SAVITUR VIAJES

Teléfono: 952 229 220
WhatsApp: 608 692 239
Correo electrónico: grupos@savitur.com
Web: www.savitur.com


¿Por qué volver a Göbekli Tepe?

Cuando escribí sobre este lugar después de mi viaje de 2020 terminé convencido de que esta región iba a convertirse algún día en uno de los grandes destinos culturales del mundo.

Sigo pensándolo.

Pero ahora sabemos algo que entonces apenas comenzábamos a intuir.

Göbekli Tepe no era el final de la historia.

Era el principio de una historia mucho mayor.

Karahantepe y los demás yacimientos de Taş Tepeler están ampliando continuamente nuestra mirada sobre aquellas comunidades que habitaron esta región hace más de once mil años.

Y quizá sea eso lo que más me atrae de regresar.

No vamos a visitar un lugar cuyo relato está terminado.

Vamos a visitar una historia que todavía se está escribiendo.

Si te gusta la arqueología, la gastronomía, la historia y la gente auténtica, guarda este nombre:

Göbekli Tepe.

Nos vemos en el camino.


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