Göbekli Tepe: qué es, por qué es tan importante y cómo visitarlo

Göbekli Tepe y la Mesopotamia turca: un viaje a los orígenes de nuestra historia

Hay lugares que visitamos para conocer la historia y otros que nos obligan a preguntarnos si la historia que conocíamos estaba completa.

Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía, pertenece claramente al segundo grupo.

Visité por primera vez esta región en 2020 y ya entonces me produjo una impresión difícil de olvidar. El sudeste turco seguía siendo una zona relativamente desconocida para buena parte del turismo internacional, a pesar de contar con una arqueología extraordinaria, una gastronomía magnífica y algunos museos capaces de justificar por sí solos el viaje.

Desde entonces han ocurrido muchas cosas.

La investigación arqueológica ha avanzado, Karahantepe ha adquirido una importancia enorme dentro del proyecto Taş Tepeler, el terremoto de febrero de 2023 golpeó brutalmente esta parte de Turquía y Siria y algunos de los lugares que conocí durante aquel viaje quedaron gravemente afectados.

Pero hay algo que no ha cambiado.

Si te gustan la arqueología, la historia, la gastronomía y esos lugares que todavía conservan una fuerte personalidad propia, esta región continúa siendo uno de los viajes más fascinantes que se pueden realizar en Turquía.

Y en mayo de 2027 regresaré.


 

Göbekli Tepe

¿Qué es Göbekli Tepe?

Göbekli Tepe se encuentra cerca de Şanlıurfa, en la Alta Mesopotamia, al sureste de Turquía.

El yacimiento conserva estructuras monumentales levantadas por comunidades de cazadores-recolectores durante el Neolítico precerámico, aproximadamente entre 9600 y 8200 a. C.

Sus grandes recintos y los característicos pilares de piedra en forma de T hicieron que Göbekli Tepe modificara profundamente la forma en que los arqueólogos interpretaban aquel periodo de la historia humana.

UNESCO, que incluyó Göbekli Tepe en la Lista del Patrimonio Mundial en 2018, destaca precisamente esas estructuras monumentales y sus pilares decorados con representaciones de animales salvajes.

Estamos hablando, por tanto, de un lugar construido hace alrededor de 11.500 años.

Mucho antes de las pirámides de Egipto.

Mucho antes de Stonehenge.

Mucho antes de las grandes civilizaciones históricas de Mesopotamia.


¿Por qué Göbekli Tepe es tan especial?

Cuando visité Göbekli Tepe por primera vez había una pregunta que aparecía constantemente mientras caminaba por el yacimiento:

¿Cómo pudieron organizarse aquellas comunidades para construir algo así?

Durante mucho tiempo utilizamos una secuencia relativamente sencilla para explicar el nacimiento de las sociedades complejas:

  1. aparición de la agricultura;
  2. establecimiento de comunidades sedentarias;
  3. producción de excedentes;
  4. división y especialización del trabajo;
  5. capacidad para construir grandes estructuras colectivas.

Göbekli Tepe obligó a matizar mucho ese esquema.

Aquí encontramos arquitectura monumental realizada por comunidades que todavía pertenecían al mundo de los cazadores-recolectores, aunque todo aquel territorio estaba atravesando precisamente el complejo proceso que conduciría hacia formas de vida progresivamente sedentarias.

Por eso prefiero evitar una frase que se ha repetido demasiado: que Göbekli Tepe “demostró que todo lo que sabíamos era falso”.

No.

Lo que hizo fue algo bastante más interesante.

Nos obligó a hacernos nuevas preguntas.


 

Göbekli Tepe

¿Fue Göbekli Tepe el primer templo del mundo?

Durante años se popularizó la expresión “el templo más antiguo del mundo”.

Es una forma muy atractiva de presentar Göbekli Tepe, pero actualmente resulta prudente ser algo más preciso.

UNESCO señala que estas estructuras probablemente estuvieron relacionadas con actividades rituales y posiblemente funerarias, pero la función exacta de algunos de estos espacios continúa siendo objeto de investigación.

Por eso me parece más interesante hablar de uno de los conjuntos monumentales más antiguos conocidos.

La arqueología se vuelve mucho más fascinante cuando aceptamos que algunas respuestas todavía no las tenemos.


Los misteriosos pilares en forma de T

Una de las imágenes que más recuerdo de Göbekli Tepe son sus enormes pilares de piedra.

Los recintos contienen pilares en forma de T, algunos de varios metros de altura, decorados con relieves de animales.

Serpientes.

Zorros.

Jabalíes.

Aves.

Escorpiones.

Pero algunos detalles resultan todavía más intrigantes.

En determinados pilares aparecen brazos, manos, cinturones y otros elementos antropomorfos, lo que ha llevado a interpretar algunos de ellos como representaciones humanas estilizadas.

Recuerdo especialmente el llamado Pilar 43, conocido popularmente como la Piedra del Buitre, y otros pilares donde aquellas figuras animales parecen formar parte de un lenguaje simbólico cuya interpretación seguimos intentando comprender.

Cuando uno está delante de estas piedras resulta inevitable preguntarse qué querían contar.

Y quizá nunca lleguemos a saberlo del todo.


El suelo, los recintos y las preguntas que permanecen

Durante mi primera visita me llamó muchísimo la atención la sofisticación de determinados espacios.

Superficies trabajadas.

Arquitectura cuidadosamente planificada.

Sistemas de evacuación de agua.

Grandes bloques transportados y colocados con precisión.

En aquel artículo de 2020 me preguntaba incluso si algunos canales podían haber servido para evacuar líquidos relacionados con sacrificios.

Hoy prefiero formularlo simplemente como una pregunta y no como una explicación.

Porque una de las cosas que Göbekli Tepe enseña rápidamente es que no debemos confundir una hipótesis sugerente con una certeza arqueológica.

Y eso no le resta misterio.

Se lo añade.


Göbekli Tepe - árbol

Karahantepe cambia nuevamente el panorama

Si regresara hoy a esta región y visitara únicamente Göbekli Tepe, sentiría que me falta una parte fundamental de la historia.

Esa parte se llama Karahantepe.

Se encuentra a unos 55 kilómetros de Şanlıurfa, en el área de las montañas Tek Tek.

Las excavaciones iniciadas allí han permitido documentar nuevas estructuras monumentales, pilares y esculturas que presentan claras conexiones con el universo simbólico que conocíamos en Göbekli Tepe.

Y ahí está una de las grandes novedades.

Göbekli Tepe dejó de aparecer ante nuestros ojos como un fenómeno prácticamente aislado.

Las investigaciones en Karahantepe demostraron que existían otros centros de características similares en la región. El propio proyecto arqueológico Taş Tepeler considera este descubrimiento un nuevo punto de inflexión para el estudio del Neolítico.


Taş Tepeler: las Colinas de Piedra

Göbekli Tepe y Karahantepe forman parte de un paisaje arqueológico mucho mayor.

El proyecto Taş Tepeler, literalmente “Colinas de Piedra”, estudia diferentes yacimientos neolíticos de la región de Şanlıurfa.

Su objetivo es comprender el periodo que va desde los inicios de las formas de vida sedentarias hasta la consolidación de sociedades agrícolas basadas en la producción de alimentos.

Esto cambia mucho nuestra manera de mirar Göbekli Tepe.

Ya no observamos únicamente una colina extraordinaria.

Observamos una región entera en transformación.

Y para mí ese es uno de los grandes motivos para volver.


Göbekli Tepe y Karahantepe: un viaje al origen de nuestra historia

En este vídeo presento el nuevo recorrido que realizaremos por la Mesopotamia turca y algunos de los lugares que conoceremos durante el viaje.

Göbekli Tepe será uno de los grandes protagonistas, pero no estará solo.

Karahantepe, el Monte Nemrut, Harran y Şanlıurfa nos permitirán construir una visión mucho más amplia de esta extraordinaria región.


 

Göbekli Tepe - Estatua Museo Sanliurfa

El Museo Arqueológico de Şanlıurfa

Uno de los lugares que más me sorprendieron durante mi anterior viaje fue el Museo Arqueológico de Şanlıurfa.

Turquía ha realizado durante los últimos años un enorme esfuerzo para dotar al sureste del país de grandes museos arqueológicos.

Y el de Şanlıurfa es extraordinario.

Aquí se exhiben materiales procedentes de Göbekli Tepe y de otros yacimientos de la región. El propio Ministerio de Cultura turco destaca la presencia de piezas vinculadas al yacimiento.

Visitar primero los yacimientos y después entrar en el museo permite comprender muchísimo mejor lo que hemos visto sobre el terreno.

Personalmente considero que el museo justifica por sí solo dedicar tiempo a Şanlıurfa.


El Hombre de Urfa

Entre las piezas más conocidas relacionadas con esta etapa de la historia regional se encuentra el llamado Hombre de Urfa.

Cuando uno contempla estas esculturas después de visitar Göbekli Tepe empieza a percibir algo que resulta tremendamente sugerente.

Aquellas sociedades no estaban únicamente construyendo.

También estaban representándose.

Dando forma al cuerpo humano.

Creando símbolos.

Construyendo una manera de entender el mundo.

Y todavía estamos intentando descifrarla.


 

Pilar de forma de T Gobekli Tepe

Şanlıurfa y la Piscina de Abraham

Şanlıurfa no vive únicamente de la arqueología.

La antigua Edesa se articula alrededor de una larga tradición religiosa relacionada con la figura de Abraham.

Uno de sus lugares más conocidos es Balıklıgöl, la Piscina de Abraham.

Según la tradición local, el rey Nimrod habría ordenado arrojar a Abraham a una gran hoguera después de que este destruyera los ídolos paganos.

Piscina de Abraham

Dios habría convertido entonces el fuego en agua y los troncos ardientes en las carpas que todavía hoy nadan en la piscina.

Familias enteras acuden a alimentar los peces, pasear y rezar.

Independientemente de las creencias personales de cada viajero, es uno de esos lugares donde la tradición continúa completamente viva.

Piscina de Abraham - Sanliurfa

Y eso también forma parte del viaje.


Harran, al borde de la gran llanura mesopotámica

Muy cerca de Şanlıurfa se encuentra otro nombre cargado de historia:

Harran.

Su situación convirtió a esta ciudad en un punto estratégico de las rutas que comunicaban diferentes territorios de Mesopotamia y Siria.

Harran aparece además vinculada a la tradición bíblica de Abraham.

Hoy son especialmente reconocibles sus casas tradicionales de adobe con forma de colmena, una arquitectura extraordinariamente adaptada al clima de estas llanuras.

Pero Harran es mucho más que una fotografía pintoresca.

Asirios, babilonios, romanos y diferentes pueblos de Mesopotamia dejaron aquí su huella.

Y durante siglos fue también un importante centro vinculado al culto del dios lunar Sin.


Mi viaje de 2020 continuó hacia Zeugma y Antioquía

El viaje que dio origen a este artículo no terminó en Göbekli Tepe.

Continuamos hacia el oeste y cruzamos el Éufrates para conocer otros lugares extraordinarios del sureste de Turquía.

Y quiero conservar esta parte del relato porque pertenece a aquel viaje.


El Museo de Mosaicos de Zeugma

Uno de ellos fue el Museo de Mosaicos de Zeugma, en Gaziantep.

Recuerdo perfectamente la impresión al entrar.

Un museo enorme.

Moderno.

Perfectamente preparado.

Y lleno de algunos de los mosaicos romanos más extraordinarios que había visto.

Allí uno puede pasar horas recorriendo escenas mitológicas, personajes y composiciones rescatadas de la antigua Zeugma.

Muchas piezas tuvieron que ser salvadas ante la construcción de grandes presas sobre el Éufrates.

Ciudades, villas, termas y mosaicos amenazados por las aguas obligaron a realizar enormes trabajos arqueológicos de rescate.

El resultado es un museo que demuestra hasta qué punto Turquía ha sabido convertir parte de aquel patrimonio en una herramienta extraordinaria para comprender su historia.


museo del Mosaico de Zeugma
museo del Mosaico de Zeugma - una de sus salas
museo del Mosaico de Zeugma - estatua romana
Todo está cuidado al detalle en Zeugma

museo del Mosaico de Zeugma - mosaicos

Una gastronomía para recordar

Hay otra razón para viajar por esta región que no tiene nada que ver con los pilares neolíticos.

Se come de maravilla.

La cocina del sureste turco tiene personalidad propia.

Productos excelentes.

Especias.

Carnes.

Verduras.

Pistacho.

Platos vinculados a siglos de intercambio entre Anatolia, Siria y Mesopotamia.

En el artículo que escribí después de aquel viaje ya decía que quien disfrutara de la gastronomía iba a ser feliz aquí.

No he cambiado de opinión.


Muzeum hotel - Restaurante

Antioquía sobre el Orontes

Nuestro recorrido de 2020 terminó llevándonos hasta Antioquía, la actual Antakya.

Y aquel capítulo quedó grabado especialmente en mi memoria.

Porque muchos de los lugares que fotografié y describí entonces resultaron gravemente afectados por los devastadores terremotos de febrero de 2023.

Esta parte del artículo debe leerse, por tanto, también como memoria de aquella ciudad que conocí antes del terremoto.


Dormir sobre la historia: The Museum Hotel Antakya

Cuando llegamos a Antioquía nos alojamos en un establecimiento que me pareció absolutamente extraordinario:

The Museum Hotel Antakya.

Durante su construcción aparecieron importantes restos arqueológicos.

En lugar de ocultarlos bajo el edificio, el proyecto terminó desarrollándose alrededor de ellos.

El resultado era difícil de explicar con palabras.

Desde las zonas comunes del hotel se contemplaban estructuras antiguas bajo nuestros pies.

La sensación era literalmente la de dormir sobre la historia.

Recuerdo hablar con personas vinculadas al proyecto y escuchar la enorme cantidad de esfuerzo que había requerido sacar adelante aquella idea.

Hotel y arqueología convivían dentro del mismo espacio.

Nunca había visto nada igual.


The Museum hotel Antakya - entrada

Dormir sobre la historia.

The museum hotel Antakya - vista desde recepción
The museum hotel Antakya - bar

La Gruta de San Pedro

Antioquía es además un lugar fundamental para comprender los primeros años del cristianismo.

A las afueras de la ciudad se encuentra la Gruta o Iglesia de San Pedro, una cueva natural transformada posteriormente en espacio de culto.

La tradición cristiana vincula Antioquía a Pedro, Pablo y Bernabé.

Y, según los Hechos de los Apóstoles, fue precisamente en Antioquía donde los seguidores de Jesús recibieron por primera vez el nombre de cristianos.

El Ministerio de Cultura turco mantiene este lugar como uno de los grandes referentes históricos y religiosos de Hatay.

Caminar por Antioquía significa hacerlo sobre una de las grandes ciudades de la Antigüedad.

Buena parte de aquella historia todavía permanece bajo el suelo.


La gruta de San Pedro en Antioquía

Suppiluliuma y el mundo hitita

Durante aquel viaje conocimos también piezas relacionadas con el mundo hitita.

Y entre ellas apareció uno de esos personajes cuyo nombre ya es un viaje por sí mismo:

Suppiluliuma.

Uno de los grandes nombres de la historia hitita.

En mi artículo original escribí medio en broma:

“Suppili para los amigos”.

Y lo mantengo.

Porque un artículo de viajes también tiene que conservar algo de la conversación y del recuerdo personal.


El terremoto de 2023 cambió esta región

Cuando escribí la primera versión de este artículo en 2020 no podía imaginar lo que ocurriría tres años después.

Los terremotos de febrero de 2023 golpearon violentamente el sureste de Turquía y el norte de Siria.

Antakya fue una de las ciudades más afectadas.

Por eso algunas de las fotografías antiguas que acompañan este artículo tienen hoy un valor distinto.

No son solamente imágenes de viaje.

Son también memoria.

Y cuando regrese a esta parte de Turquía quiero hacerlo con el respeto que merece una región que todavía lleva las cicatrices de aquella tragedia.


Suppiluluima, rey Hitita

Regresamos en mayo de 2027

Siete años después de aquella primera visita, he decidido regresar.

Pero esta vez con una ruta nueva.

Un recorrido construido para comprender mucho mejor ese enorme paisaje histórico que se extiende entre Anatolia y Mesopotamia.

Del 25 al 31 de mayo de 2027 realizaremos un viaje en grupo desde Málaga.

Comenzaremos en Estambul y volaremos posteriormente a Adıyaman para adentrarnos en el antiguo Reino de Comagene.

Ascenderemos al Monte Nemrut, a más de 2.000 metros de altitud, donde las gigantescas cabezas de los dioses continúan contemplando el paisaje desde tiempos de Antíoco I.

Después viajaremos hacia Şanlıurfa.

Y allí entraremos en otro mundo.


Karahantepe y Göbekli Tepe en un mismo viaje

Esta vez conoceremos los dos grandes protagonistas:

Karahantepe y Göbekli Tepe.

Creo que hoy resulta difícil comprender uno sin conocer el otro.

Karahantepe nos permitirá descubrir hasta qué punto el fenómeno que observamos en Göbekli Tepe formaba parte de una realidad regional mucho más extensa.

Después conoceremos el Museo Arqueológico de Şanlıurfa, Harran, las Piscinas de Abraham y la propia ciudad.

Será un viaje compacto.

Siete días.

Pero cada jornada supondrá un salto enorme en el tiempo.


La zona tiene todo lo que una persona sensible a la cultura puede desear.

Gastronomía en Antakya

Viaje Mesopotamia Turca · 25–31 mayo 2027

Lugares que visitaremos

Estambul
Adıyaman
Reino de Comagene
Monte Nemrut
Túmulo de Karakuş
Puente de Cendere
Karahantepe
Göbekli Tepe
Museo Arqueológico de Şanlıurfa
Harran
Piscinas y Cueva de Abraham

El viaje incluye

Vuelos con Turkish Airlines.

Hoteles de cuatro estrellas.

Transportes para las visitas previstas.

Entradas a los monumentos incluidos en el programa.

Guía de habla hispana.

Cuatro almuerzos.

Acompañante de Savitur.

Precios por persona compartiendo habitación doble

Grupo de 20 personas: 2.469 €
Grupo de 15 personas: 2.550 €
Grupo de 12 personas: 2.639 €

Suplemento individual: 671 €

Para consultar disponibilidad y programa completo:

SAVITUR VIAJES

Teléfono: 952 229 220
WhatsApp: 608 692 239
Correo electrónico: grupos@savitur.com
Web: www.savitur.com


¿Por qué volver a Göbekli Tepe?

Cuando escribí sobre este lugar después de mi viaje de 2020 terminé convencido de que esta región iba a convertirse algún día en uno de los grandes destinos culturales del mundo.

Sigo pensándolo.

Pero ahora sabemos algo que entonces apenas comenzábamos a intuir.

Göbekli Tepe no era el final de la historia.

Era el principio de una historia mucho mayor.

Karahantepe y los demás yacimientos de Taş Tepeler están ampliando continuamente nuestra mirada sobre aquellas comunidades que habitaron esta región hace más de once mil años.

Y quizá sea eso lo que más me atrae de regresar.

No vamos a visitar un lugar cuyo relato está terminado.

Vamos a visitar una historia que todavía se está escribiendo.

Si te gusta la arqueología, la gastronomía, la historia y la gente auténtica, guarda este nombre:

Göbekli Tepe.

Nos vemos en el camino.


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