Hay viajes que se hacen para conocer lugares.
LA VERNA | PRÓLOGO | EL BOSQUE DEL SILENCIO
Y hay otros que, casi sin darte cuenta, terminan convirtiéndose en una historia.
Durante nuestro recorrido por Italia hemos ido visitando algunos de los lugares más importantes relacionados con la vida de San Francisco de Asís. Bosques, montañas, conventos, pequeñas ciudades medievales y caminos donde, más de ochocientos años después, todavía resulta posible acercarse al mundo que conoció Francisco.
De ese viaje nació La Ruta de San Francisco, una serie documental que estoy publicando en YouTube y que ahora quiero reunir también aquí, en el blog.
Porque esta ruta no es únicamente una peregrinación religiosa.
Es también un extraordinario viaje por la historia de Italia.
LA VERNA: EL BOSQUE DEL SILENCIO
Nuestro viaje comienza en uno de los lugares más impresionantes de toda la ruta.
La Verna se encuentra en plena naturaleza, en las montañas de la Toscana.
Para llegar al santuario hay que atravesar un bosque que parece formar parte inseparable de su historia. Árboles enormes, rocas, humedad, senderos y un silencio que cambia por completo la percepción del lugar.
Según la tradición franciscana, fue aquí donde San Francisco recibió los estigmas en septiembre de 1224, apenas dos años antes de su muerte.
Pero La Verna impresiona incluso antes de conocer su historia.
El propio paisaje ayuda a comprender por qué Francisco buscaba lugares como este para retirarse, orar y alejarse durante algún tiempo del mundo.
En nuestra serie documental hemos dividido La Verna en varias partes para poder recorrerla con calma: desde la llegada por el bosque hasta los lugares relacionados con uno de los acontecimientos más misteriosos de la vida del santo.
Y probablemente fue aquí donde comprendí que esta ruta necesitaba un ritmo diferente.
No había que correr.
Había que dejar que los lugares hablasen.
FONTE COLOMBO: LA GRUTA DE LA REGLA
Desde La Verna continuamos hacia el Valle Santo de Rieti.
Uno de sus grandes santuarios franciscanos es Fonte Colombo.
Aquí la historia de Francisco adquiere una dimensión diferente.
Fonte Colombo está tradicionalmente relacionado con la redacción definitiva de la Regla de la Orden Franciscana, aprobada por el papa Honorio III en 1223.
El recorrido comienza junto al convento y desciende poco a poco por el bosque.
El sonido de los pájaros, las hojas, el viento y los propios pasos acompañan al visitante hasta llegar a uno de los lugares más importantes del santuario: la llamada Gruta de la Regla.
Es un espacio pequeño.
No tiene nada monumental.
Y quizá precisamente por eso resulta tan fácil imaginar a los primeros frailes viviendo y trabajando en lugares como este.
Fonte Colombo ayuda a entender una de las grandes paradojas de la historia franciscana: una de las órdenes religiosas más influyentes de Europa nació alrededor de hombres que habían elegido vivir con muy poco.
GRECCIO: EL PRIMER BELÉN
Muy cerca se encuentra otro de los grandes lugares franciscanos del Valle Santo.
Greccio.
Su historia acabó entrando en millones de hogares de todo el mundo.
En la Navidad de 1223, Francisco quiso recordar el nacimiento de Jesús de una forma sencilla y comprensible para todos.
Según las primeras fuentes franciscanas, pidió ayuda a Giovanni Velita para preparar en Greccio un pesebre con heno y animales.
No se trataba todavía del belén tal como lo conocemos actualmente.
El centro de aquella celebración era la Eucaristía.
Pero aquella noche sería recordada con el paso de los siglos como el origen de una tradición que acabaría extendiéndose por Europa y posteriormente por buena parte del mundo.
Visitar Greccio significa descubrir que una costumbre que cada Navidad repetimos casi automáticamente tuvo su origen en una pequeña montaña italiana.
Nuestro recorrido comienza atravesando el bosque, continúa por el antiguo convento, el museo belenístico y la iglesia, y termina contemplando desde lo alto el extraordinario paisaje del valle.
RIETI: EL CORAZÓN DEL VALLE SANTO
Después de recorrer los santuarios, llegamos a Rieti.
La ciudad permite entender cómo todos esos lugares forman parte de un territorio común.
Rieti está en el corazón del denominado Valle Santo Reatino, alrededor del cual se encuentran cuatro grandes santuarios franciscanos:
Greccio, Fonte Colombo, La Foresta y Poggio Bustone.
Pero Rieti posee además una importante historia medieval.
Durante el siglo XIII fue residencia temporal de varios pontífices y conserva todavía su catedral y el antiguo Palacio Papal.
En nuestro recorrido visitamos también una exposición permanente dedicada a los belenes, que inevitablemente devuelve la memoria hacia la cercana Greccio.
Y terminamos en uno de los rincones más curiosos de la ciudad: el llamado Umbilicus Italiae, el Ombligo de Italia, vinculado desde la Antigüedad a la tradición que sitúa Rieti en el centro de la península.
Más allá de la exactitud geográfica, la imagen resulta perfecta para comprender el papel de Rieti dentro de nuestra ruta.
Es verdaderamente un punto desde el que se conectan muchos de los lugares esenciales de la historia franciscana.
AREZZO: CUANDO LA RUTA SE ENCUENTRA CON EL ARTE
La ruta continúa hacia Arezzo.
Aquí nuestro viaje cambia ligeramente.
Ya no estamos únicamente buscando lugares directamente relacionados con episodios de la vida de Francisco.
Estamos comenzando a descubrir también el mundo cultural, artístico y religioso que fue creciendo alrededor de aquella Italia.
Nuestra primera parada fue San Domenico.
Cuando llegamos estaba terminando una boda.
Durante unos minutos, un edificio de siglos de antigüedad dejó de parecer un monumento para recordarnos algo evidente: estas iglesias siguen formando parte de la vida de las ciudades.
Después llegamos hasta la Basílica de San Francisco.
Y allí nos esperaba una de las grandes obras maestras del Renacimiento italiano.
PIERO DELLA FRANCESCA Y LA LEYENDA DE LA VERA CRUZ
En la Capilla Bacci se conserva el extraordinario ciclo de frescos de Piero della Francesca dedicado a la Leyenda de la Vera Cruz.
Su historia procede de la tradición medieval recogida en la Leyenda Áurea.
Y sorprendentemente no comienza con Cristo.
Comienza con Adán.
A partir de ahí, la historia de la madera que habría de convertirse en la Cruz atraviesa siglos y personajes: la reina de Saba, Constantino, Santa Elena y distintos episodios relacionados con su pérdida y recuperación.
Pero contemplar estos frescos permite descubrir algo todavía más fascinante.
Piero della Francesca no fue únicamente un extraordinario pintor.
Su manera de construir las escenas está profundamente relacionada con las matemáticas, la geometría, la perspectiva y la luz.
Columnas que crean profundidad.
Caballos de los que apenas vemos una parte pero cuyo movimiento podemos percibir.
Batallas donde los cuerpos parecen ocupar diferentes planos.
Y una Jerusalén que guarda una sorpresa.
Piero nunca había conocido la ciudad.
Por eso recurrió al paisaje urbano que mejor conocía.
Arezzo.
La ciudad real terminó entrando dentro de la Jerusalén imaginada de sus frescos.
LA MADONNA DEL CONFORTO
Nuestra siguiente parada fue la Catedral de Arezzo.
Entre sus numerosos tesoros se encuentra uno especialmente querido por los habitantes de la ciudad: la Madonna del Conforto.
La pequeña imagen está vinculada a un episodio ocurrido en 1796, cuando Arezzo atravesaba un periodo de fuertes movimientos sísmicos.
La tradición local recuerda cómo la población acudió a ella buscando protección y consuelo.
Más de dos siglos después, continúa siendo uno de los grandes símbolos religiosos de la ciudad.
PIAZZA GRANDE
Y después de iglesias, capillas y frescos regresamos a la luz.
Nuestro recorrido termina en Piazza Grande.
Probablemente uno de los espacios más hermosos de Arezzo.
La plaza tiene algo especial.
No es completamente regular.
Los edificios pertenecen a épocas diferentes.
La piedra cambia de tonalidad dependiendo de la luz.
Y de repente toda la historia que habíamos contemplado dentro de las iglesias aparece ante nosotros convertida en una ciudad viva.
Arezzo nos recordó que seguir la Ruta de San Francisco también significa descubrir el extraordinario patrimonio que existe alrededor del camino.
PERUGIA: ANTES DE FRANCISCO
Otra de nuestras próximas paradas nos lleva hasta Perugia.
Y aquí la historia adquiere un tono diferente.
Antes de convertirse en el Francisco que hoy conocemos, el joven Francesco di Bernardone soñaba con el mundo de los caballeros.
En 1202, las ciudades de Asís y Perugia se enfrentaron en una batalla cerca de Collestrada.
Francisco participó en aquel conflicto.
Fue capturado y llevado prisionero a Perugia.
Su cautiverio y la enfermedad que sufrió posteriormente forman parte de los acontecimientos que precedieron al profundo cambio que experimentaría su vida.
Perugia permite conocer al Francisco anterior a Francisco.
Al joven que todavía buscaba gloria, aventuras y reconocimiento.
Y quizá por eso constituye una pieza especialmente interesante dentro de esta ruta.
ASÍS: EL LUGAR AL QUE TODO REGRESA
Todo camino franciscano termina regresando tarde o temprano a Asís.
Aquí nació Francisco alrededor de 1181 o 1182.
Aquí vivió su juventud.
Aquí comenzó su transformación.
Y aquí se encuentra hoy su tumba.
La Basílica de San Francisco domina uno de los extremos de la ciudad y conserva uno de los conjuntos artísticos más extraordinarios de la Edad Media.
Pero Asís es mucho más que una basílica.
San Damián, Santa Clara, las calles medievales y los lugares vinculados a los primeros compañeros de Francisco permiten reconstruir algunos de los momentos fundamentales de su historia.
Será uno de los grandes capítulos de nuestra ruta.
SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES Y LA PORCIÚNCULA
A los pies de Asís existe un lugar mucho más pequeño, pero quizá todavía más importante para comprender el nacimiento de la fraternidad franciscana.
La Porciúncula.
Hoy se encuentra protegida dentro de la enorme Basílica de Santa María de los Ángeles.
Pero en tiempos de Francisco era una pequeña iglesia.
Allí se reunió la primera comunidad.
Allí encontró uno de sus lugares más queridos.
Y muy cerca de allí terminarían también sus días en octubre de 1226.
La enorme basílica construida posteriormente alrededor de la pequeña Porciúncula resume perfectamente una de las grandes paradojas de esta historia.
Un movimiento que nació alrededor de la pobreza y la sencillez terminó dejando una huella monumental en la historia de Europa.
MÁS QUE UNA RUTA RELIGIOSA
Se puede realizar este viaje desde la fe.
Pero también desde la historia.
Desde el arte.
Desde el interés por la Edad Media.
O simplemente desde el deseo de conocer una Italia que permanece lejos de muchos de los grandes circuitos turísticos.
La Verna ofrece naturaleza.
Fonte Colombo, silencio.
Greccio, una historia universal.
Rieti, contexto.
Arezzo, arte.
Perugia, los años anteriores a la transformación de Francisco.
Y Asís reúne todas esas historias.
Quizá eso sea lo que más me está sorprendiendo mientras preparo esta serie.
Cuanto más avanzamos, menos parece que estemos siguiendo únicamente la biografía de una persona.
Estamos recorriendo una parte extraordinaria de la historia de Italia.
LA SERIE DOCUMENTAL: LA RUTA DE SAN FRANCISCO
Todo este recorrido está siendo publicado también en YouTube dentro de la serie documental LA RUTA DE SAN FRANCISCO.
Los vídeos están grabados durante el viaje real y combinan nuestras propias imágenes con narración histórica, patrimonio, paisaje y reconstrucciones utilizadas únicamente cuando ayudan a comprender acontecimientos que ya no pueden verse.
La idea es sencilla.
No correr.
No convertir los lugares en una lista de monumentos.
Caminar.
Mirar.
Escuchar.
Y tratar de comprender qué ocurrió allí.
Puedes comenzar el viaje por La Verna: El bosque del silencio y continuar después con el resto de episodios de la serie.
👉 [ENLACE A LA PLAYLIST DE LA RUTA DE SAN FRANCISCO]
La ruta todavía no ha terminado.
Nos quedan caminos por recorrer, ciudades que visitar y muchas historias que contar.
Y, como ocurre con los buenos viajes, todavía no sabemos exactamente qué encontraremos al final.