Una peregrinación inolvidable entre santos, paisajes y leyendas

Toon en Italia

Probablemente, esta haya sido la peregrinación a Italia en el Año Jubilar 2025 en la que he visitadomás lugares nuevos por primera vez. Y mira que, gracias a mis viajes con los grupos de Savitur, esteaño ya he recorrido muchos destinos.

He disfrutado muchísimo, tanto con los paisajes como con mi comunidad parroquial de Rincón de la Victoria. En esta ocasión no solo fui guía: también fui peregrino, uno más entre mis feligreses.

En el grupo venía un joven madrileño, Arturo, que acompañaba a su tía. Nos hemos reído mucho mientras grabábamos vídeos para mi canal de viajes de YouTube: SaviturConToon.

Arturo fue una gran ayuda: se maneja con soltura en redes sociales y cámaras.

Asís y la ternura de los santos

Comenzamos por Asís, ciudad ampliamente visitada por mí pero que nunca me defrauda. Ademásde visitar a Santa Clara y a San Francisco, volvimos a rezar junto a la tumba del joven beato Carlo Acutis.

Finalizamos el día en Santa María de los Ángeles, orando en su maravillosa Porciúncula.

El corazón verde de Italia y las leyendas de los Apeninos

Fue al día siguiente, al salir de Asís en dirección a Cascia, cuando comprendí por qué a la región de Umbría se la llama el corazón verde de Italia. En plena cordillera de los Apeninos centrales,compartí con el grupo la leyenda de los Montes Sibilinos, donde antiguos caballeros buscaban unagruta escondida —el Palacio de Cristal— gobernado por una Sibila profética.

Se dice que solo los
puros de corazón podían encontrarla, y que muchos nunca regresaron.
Mientras avanzábamos entre arroyos cristalinos y una exuberante vegetación, me sorprendía
reflexionando sobre algo:
¿Por qué la península italiana es tan frondosa comparada con la
española, si ambas están bañadas por el Mediterráneo?

Tras investigar un poco … Italia posee más montañas de media altitud, una orientación
diferente de las cordilleras que retienen más humedad, y además recibe la influencia húmeda del Adriático y los Balcanes. Todo esto favorece una vegetación más verde y densa que en gran parte de España, donde el clima tiende a ser más seco y continental.

Cascia: entre acantilados y devoción

En el camino vimos decenas de pueblos suspendidos en acantilados y picos montañosos. Este tipo de asentamientos en lo alto se conoce como “borghi arroccati” (pueblos encaramados). Se construían así por razones defensivas, visibilidad, y también para protegerse de inundaciones y enfermedades.

Al llegar a la entrada de Cascia, nos recibió una enorme estatua de Santa Rita. Subimos desde el parking hacia el santuario a través de un moderno sistema de ascensores y escaleras mecánicas que facilita mucho el acceso a los peregrinos.

Visitamos la Basílica-Santuario de Santa Rita de Cascia, atendida por los Padres Agustinos. Justo cuando entramos, se celebraba una misa solemne con cantos que nos ayudaron a recogernos profundamente al orar frente al cuerpo incorrupto de la santa.

Consejo: infórmate en la oficina del peregrino sobre los horarios de visita del claustro. Y no olvidesllevar una moneda de 1 €, ya que el acceso a los baños está automatizado.

Almorzamos en el restaurante Scoglio Rosa, cómodo para grupos. La región es famosa por su trufa negra, así que no dejes de probar productos locales.

Montecasino: historia, espiritualidad y una visión celestial

Al día siguiente visitamos por primera vez la Abadía de Montecasino, destruida casi por completo en la Segunda Guerra Mundial y reconstruida con esmero. Aquí se encuentran las tumbas de San Benito y Santa Escolástica, fundadores del monacato occidental.
Nos emocionó celebrar la misa en la capilla de su espléndida sacristía, rodeados de historia y
belleza.
Recuerdo una historia preciosa: unos días antes de morir, Santa Escolástica pidió a su hermano Benito que se quedara a orar con ella. Él se negaba por respeto a su regla, pero ella oró a Dios y se desató una tormenta tan fuerte que Benito no pudo marcharse.

Pocos días después, Benito vio cómo el alma de su hermana subía al cielo en forma de paloma.

Nápoles: calor, caos y dulzura

Desde Montecasino descendimos por una carretera con vistas espectaculares hacia Nápoles, donde el calor nos recibió con fuerza.

Aunque algunos se quejaron del sofoco, el almuerzo fue típico:cuoppo napolitano, pizzas de varios tipos y babá de postre.

Después llegó Davide, nuestro guía local, que nos enamoró de Nápoles y su caos entrañable: laGalería Umberto I, el Palacio Real, el barrio español, y la Plaza del Gesù, donde saludamos la tumba del beato Giuseppe Moscati, médico y santo de la caridad napolitana.

Tras un rato libre, algunos visitaron la cercana Via San Gregorio Armeno, llena de tiendas, figuritas de belén, heladerías y pastelerías únicas. Los dulces napolitanos no tienen comparación.

Subiaco: en la gruta donde nació la regla benedictina

Desde Campania pusimos rumbo al Lacio, y en concreto a Subiaco, donde se conservan dos de los doce conventos originales fundados por San Benito. Uno de ellos, el Santuario del Sacro Speco, me dejó sin aliento.
Tras un corto trayecto a pie por senderos y escaleras, la visión del santuario incrustado en la roca impresiona. A tu alrededor, los vencejos cruzan a ras de tu cara, y al entrar, todo te invita a la introspección: frescos por todas partes, silencio, belleza.

Descendimos por la Scala Santa, una escalera tallada en piedra que, según la tradición, fue utilizada por Benito como vía de acceso al interior del monte.
En la gruta, vivió como ermitaño durante tres años. Allí fue alimentado por un monje cercano, y cuando este no podía llegar, un cuervo domesticado le traía trozos de pan.

Durante su retiro, San Benito luchó contra tentaciones —como la famosa escena del rosal espinoso en el que se arrojó para dominar su deseo— y allí escribió parte de su Regla, base de la vida benedictina.

Los herbolarios monásticos: el legado de Ora et Labora

En la Abadía de Santa Escolástica y en el Sacro Speco, visitamos tiendas de productos monásticos.
Los benedictinos, siguiendo el lema “Ora et Labora”, desarrollaron conocimientos de herbolaria, farmacología y cosmética natural. Estos herbolarios medievales preservaron saberes que hoy siguen vivos en infusiones, bálsamos, jabones y ungüentos, muchos elaborados aún en los monasterios.

Roma: cruzar la Puerta Santa con el alma agradecida

Finalmente, llegamos a Roma, donde atravesé una vez más la Puerta Santa para ganar el Jubileo. Lo hice agradecido por un trabajo que me permite seguir profundizando en la historia de hombres y mujeres que han marcado, para bien, el rumbo espiritual y cultural de Europa y del mundo.

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