La cara B de un guía acompañante.

La cara B de un guía acompañante.

Durante nuestro último viaje por Holanda y Bélgica, pensé que además de grabarme disrutando los monumentos, comidas, etc., iba a grabarme también en aquellas tareas inherentes a mi actividad. 

El trabajo de fondo que garantiza un grupo contento. Lo que no es bonito, ni cómodo, lo que me cansa pero que me apasiona.

¡Vamos allá!

1º.- Domingo por la mañana en La Haya.

Se presenta un microbus para comenzar la visita de Madurodam, Delt, Gouda, terminando nuestra jornada en Amsterdam.

Nada más verlo, pregunto al conductor: ¿cuántos asientos tiene? Y al decirme que 19 le expliqué que éramos 20 personas con la guía local …

Afortunadamente, Pilar, la guía local es una profesional como la copa de un pino.

Pude dejar al grupo en sus manos. Mientras alquilé un taxi con espacio para cargar las maletas (las 19 las subí con mis manitas) y al llegar a Amsterdam volvi a descargarlas en el hotel.

2º.- No hay cansancio.

Estás cansado, y tras repartir las llaves de las habitaciones a los clientes, en lugar de subir y descansar en la tuya, te vás a la sala del comedor a ver que todo esté en orden, comprobar el menú, en especial del cliente que tiene intolerancias a la lactosa, gluten, etc….

3º.- Corre Toon corre.

En la oficina te han advertido que el restaurante está dentro de la estación central de Amsterdam y que no es fácil ubicarlo. Entonces un guía turístico, mientras da un tiempo libre al grupo para compras, corre como una bala al lugar y cuando lo encuentra … se relaja y vuelve a por los viajeros.

4º.- Un hombre sin barriga es como una casa sin balcón.

Controlar el peso en mi profesión como guía, con desayunos buffet es casi, imposible. Una semana comes un bife de chorizo en Buenos Aires, la siguiente desayunas chocolate en Amsterdam y la siguiente, comes falafel de habas en Egipto…. un estómago a prueba de bombas.

5º.- La flexibilidad no es sólo mental en nuestra profesión.

Con tanta comida y tan diversa …. más las largas horas sentado en aviones, buses, trenes … o le quitas horas al sueño y practicas yoga de madrugada o terminas hecho una alcayata.

6º.- Actualízate.

Ves un hotel nuevo y quieres saber qué tal son las habitaciones para una futura estancia. Pues te vuelves a quitar tiempo de descanso y tras hablar con el recepcionista le pides que te enseñe una.

7º.- El guía come como los pollos.

En el trabajo de un guía, es raro el almuerzo o cena que puedas hacer sentado del tirón. Lo normal que es te levantes tres o cuatro veces para comprobar que algún cambio de última hora se ha hecho.

Y a esta lista hay que añadirle las noches que tienes que llevar a un viajero al hospital por una indisposición (afortunadamente pocas) o a una comisaría para denunciar una perdida de documentación, buscar una maleta perdida y un largo etc …

Enhorabuena a todos los profesionales de mi gremio que son verdaderos ejemplos de “Amor al Prójimo” y a sus parejas … verdaderos viudos y viudas del turismo, que nos esperan en casa, llevando la familia adelante.

Toon Espinosa es guía y agente de viajes. Ha guiado sólo en Tierra Santa más de 300 grupos.

 

¿Necesitas fotos de Holanda? Aquí puedes descargar las mías sin problema, están para el que lo necesite.